Alejandro Schmidt | Por qué nunca más presentaré un libro de poemas


Alejandro Schmidt 


El jorobado

en la madrugada
por el vidrio roto de la escarcha
alguien llama a su perro

silba
insiste
llama a su perro

si una vez
una sola vez
hubieran llamado así
a mi corazón

no llevaría esta joroba
cuando sale el sol.


Metafísica

con mi hijito
paseamos por el cementerio
pregunta
¿qué hacen los muertos?
están acostado sin moverse
¿todo el, día?
sí, querido, todo el día

y a la noche
¿se pueden mover?

no sé
nunca vine de noche

vengamos una noche, papi,
vengamos una noche
dijo
y siguió con su bici
entre los panteones.


Ese perro que corre en la terraza

ese perro que corre en la terraza
es la belleza

los vecinos se quejan
ladra, ladra mucho dicen

al dueño no le importa
no tengo hijos, piensa,
no tengo nada en la vida

muchas veces olvida dejarle agua
el perro
estira su cabeza entre las rejas
va lamiendo
la luz de los faros

no hay estrellas ni amantes
en esa esquina

cerca del campo electromagnético
el perro está desnudo

espera
gruñe a todo lo que interrumpa
su miserable concentración de orejas

nunca tuve premios
se repite
su amo
subiendo la escalera

mosaicos ajedrezados
una lata vacía de dulce de batata

y la belleza
que tiembla
tiene sed.


Colmillos

leyendo a Nabokov descubrí
que, como los adolescentes,
aún leo para aprender a vivir
el párrafo me halló desprevenido
allí dice que los jovencitos
indagan en los libros
mensajes o razones, el vaporoso plan del mundo
pero Nabokov
nació en la aristocracia
y supo tanto, tanto, desde siempre
lenguas, ciudades, entomología
y Cornell, su atril
y el Neocriticismo
¡ay!
qué vergüenza me dio oír el timbre
en la escuela secundaria donde busco el pan
qué pudor
qué rabia suelta
pero en otro artículo
Literatura y sentido común
dice que
para subir a una torre de marfil
hay que matar primero
algunos elefantes.


Por qué nunca más presentaré un libro de poemas

porque de inmediato aparece
la mosca verde
el malentendido
mujeres con aros dorados
gente que desprecio

porque el silencio me tuerce los ojos
y la absoluta verdad de alguna línea 
me pregunta

¿para esto
para ese
para aquellos?

no
nunca más
lo dejaré salir

si es un fuerte animal
una pluma alzada
un espejito
ese libro de poemas
por malo por bueno que sea

que lleve su sed
y que se aparte
como toda criatura
que busque el imposible lector

que no sea encontrado en fuego frío
distracciones que aplauden
sí, dejaré los poemas en su libro

bastante muerte es ésa.


Alejandro Schmidt (Villa María, 1955), Romper la vida. Antología existencial. Editorial Nudista. Córdoba. 2013.

Eugenio Montale | Después de una fuga



Eugenio Montale | Después de una fuga


Al llegar al pueblo de la masacre nazi,
Santa Ana, sobre el que gravita un pico abrupto,
te trepaste como una cierva
hasta la cima junto con una delgada polaca
y el ratón de agua, tu guía, el más cabra salvaje de los tres.
Yo, parado cinco horas en la plaza,
enumerando los muertos en la estela, me incluía
entre ellos ridículamente ad honorem. A la tarde,
nos llevó a los saltos el fuera de borda
hasta el Burlamacca,
una esclusa de estiércol en la que descarga
agua borboteante una seudo fábrica de aceite.
Quizá es el avant premiere del infierno.
Los Burlamacchi, los Caponsacchi... espectros
de herejías, de ilegibles poemas.
La poesía y la cloaca, dos problemas
nunca separados (pero de esto no te hablé).


Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896-Milán, Italia, 1981), En el humo. Ediciones en Danza. Buenos Aires. 2019. Traducción: Jorge Aulicino.

William Carlos Williams | El gran número




William Carlos Williams | El gran número


Entre la lluvia
y las luces
vi el número 5
en dorado
en un camión de bomberos
rojo
moviéndose
tenso
ignorado
hacia sonidos metálicos
el ulular de sirenas
y ruedas girando
por la oscura ciudad.



The Great Figure

Among the rain
and lights
I saw the figure 5
in gold
on a red
firetruck
moving
tense
unheeded
to gong clangs
siren howls
and wheels rumbling
through the dark city.




William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883 - 1963). De Sour Grapes. A Book of Poems. The Four Seas Company. Boston. 1921. Versión ©Silvia Camerotto

T.S. Eliot | El entierro de los muertos


T. S. and Valerie Eliot in 1961. CreditEvening Standard/Hulton Archive, via Getty Images



T.S. Eliot | El entierro de los muertos 
[Traducción: Griselda García] 


Abril es el mes más cruel, cría
lilas de la tierra muerta, mezcla
memoria y deseo, agita
apagadas raíces con lluvia de primavera.
El invierno nos mantuvo cálidos, cubriendo
la tierra con nieve olvidadiza, alimentando
un poco de vida con tubérculos secos.
El verano nos sorprendió, cayendo por el Starnbergersee,
con un chubasco; nos detuvimos en la columnata
y seguimos bajo el sol, hasta el Hofgarten,
y tomamos café y hablamos durante una hora.
Bin gar keine Russin, stamm’ aus Litauen, echt deutsch.
Y cuando éramos niños y nos quedábamos en lo de mi primo,
el archiduque, él me llevó en trineo
y tuve miedo. Me dijo: Marie,
Marie, agárrate fuerte. Y allá descendimos.
En las montañas, ahí una se siente libre.
Yo leo, gran parte de la noche, y en invierno me voy al sur.

¿Qué son esas raíces que se aferran, qué ramas crecen
en esta basura rocosa? Hijo del hombre,
no lo puedes decir, ni adivinar, porque sólo conoces
un montón de imágenes rotas donde golpea el sol,
y el árbol muerto no da refugio, ni el grillo da alivio,
ni la piedra seca da sonido de agua. Sólo
hay sombra bajo esta roca roja,
(ven bajo la sombra de esta roca roja),
y te mostraré algo diferente, tanto
de tu sombra en la mañana a zancadas detrás de ti
como de tu sombra a la tarde subiendo a tu encuentro;
te mostraré el miedo en un puñado de polvo.

Frisch weht der Wind
der Heimat zu
mein Irisch Kind,
wo weilest du?

“Me diste jacintos por primera vez hace un año,
me llamaron la chica de los jacintos.”
—Pero, cuando volvimos, tarde, del jardín de los Jacintos,
tus brazos cargados y tu pelo mojado, no podía
hablar y me fallaba la vista, no estaba
ni vivo ni muerto, ni sabía nada
al mirar en el corazón de la luz, el silencio.
Oed’ und leer das Meer.

Madame Sosostris, famosa clarividente,
tenía un fuerte resfrío, sin embargo,
es conocida por ser la mujer más sabia de Europa,
con su perverso mazo de cartas. Aquí, dijo ella,
está tu carta, el Marinero Fenicio ahogado,
(éstas que son perlas fueron sus ojos. ¡Mire!),
aquí está Belladonna, la Dama de las Rocas,
la dama de las situaciones.
Aquí está el hombre con tres bastos, y aquí la Rueda,
y aquí está el mercader tuerto, y esta carta
en blanco es algo que él carga sobre su espalda,
que me está prohibido ver. No encuentro
al Ahorcado. Tema la muerte por agua.
Veo multitudes de gente que caminan en círculo.
Gracias. Si ves a la querida señora Equitone,
dígale que le llevaré el horóscopo yo misma:
en estos tiempos hay que tener mucho cuidado.

Ciudad irreal,
bajo la niebla marrón de un amanecer de invierno,
una multitud fluía por el Puente de Londres, tantos,
no creí que la muerte hubiera deshecho a tantos.
Se exhalaban suspiros, cortos y espaciados,
y cada hombre llevaba los ojos fijos ante los pies.
Fluían colina arriba, y bajaban por King William Street,
hacia donde Santa María Woolnoth daba las horas,
con un sonido muerto en la campanada final de las nueve.
Ahí vi a un conocido y lo detuve, le grité: “¡Stetson!,
¡Tú, que estabas conmigo en los barcos en Mylae!
Ese cadáver que plantaste el año pasado en tu jardín,
¿ha empezado a brotar? ¿Florecerá este año?
¿O la escarcha repentina ha estropeado su cama?
“Oh, ¡mantén lejos al Perro, que es amigo del hombre,
o volverá a desenterrarlo con las uñas!

¡Tú!, hypocrite lecteur! —mon semblable,—mon frère!”

T.S. Eliot (Saint Louis, 1888 - Londres, 1965). Tomado de: Poetry Foundation. Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción puede variar de aquí a un tiempo. Vuelva pronto.

Sylvia Plath | Señora Lázaro



Sylvia Plath | Señora Lázaro
[traducción: Griselda García]


Lo he hecho otra vez
una vez cada diez años
me las arreglo—

especie de milagro caminante, mi piel
brillante como una pantalla nazi,
mi pie derecho

un pisapapeles,
mi cara una sábana judía
delicada, sin rasgos.

Arrancá mi servilleta,
oh, mi enemigo.
¿Aterro?—

¿La nariz, las cuencas de los ojos, la dentadura completa?
El aliento ácido
desaparecerá en un día.

Pronto, pronto la carne
que devoró la grave tumba 
estará como en casa conmigo

y yo, una mujer sonriente.
Solo tengo treinta.
Y, como los gatos, nueve oportunidades de morir.

Esta es la Número Tres.
Qué basura,
aniquilar cada década.

Qué millón de filamentos.
La multitud de mastica-maníes
se amontona para mirar 

cómo me desenvuelven pies y manos—
el gran strip tease.
Damas, caballeros,

estas son mis manos,
mis rodillas.
Podré estar piel y huesos,

pero sigo siendo la misma mujer idéntica.
La primera vez que pasó, yo tenía diez.
Fue un accidente.

La segunda vez decidí
seguir hasta el final y nunca volver.
Me cerré 

como una concha.
Tuvieron que llamar y llamar
y sacarme los gusanos como perlas pegajosas.

Morir
es un arte, como todo.
Yo lo hago excepcionalmente bien.

Lo hago tan bien que parece un infierno.
Lo hago tan bien que parece real.
Supongo que podría decirse que tengo vocación.

Es tan fácil como para hacerlo en una celda.
Es tan fácil como para hacerlo y quedarse quieta.
Es el regreso

teatral en pleno día
al mismo lugar, la misma cara, el mismo
grito brutal y gracioso:

“¡un milagro!”
que me noquea.
Hay un precio 

por mirar las cicatrices, hay un precio 
por escucharme el corazón—
late de verdad.

Y hay un precio, un precio alto,
por una palabra o un toque
o un poco de sangre

o un jirón de mi pelo o mi ropa.
¿Entonces? ¿entonces, Herr Doktor?
¿Entonces, Herr Enemigo?

Yo soy tu opus,
yo soy tu valor,
el bebé de oro puro

que se funde en un aullido.
Giro y me quemo.
No creas que subestimo tu gran preocupación.

Ceniza, ceniza—
que tocás y removés.
Carne, hueso, no hay nada aquí—

Un pan de jabón,
un anillo de boda,
un empaste de oro.

Herr Dios, Herr Lucifer,
cuidado,
cuidado. 

De las cenizas
me levanto con mi pelo rojo
y devoro a los hombres como aire.



Lady Lazarus

I have done it again.
One year in every ten
I manage it——

A sort of walking miracle, my skin
Bright as a Nazi lampshade,
My right foot

A paperweight,
My face a featureless, fine
Jew linen.

Peel off the napkin
O my enemy.
Do I terrify?——

The nose, the eye pits, the full set of teeth?
The sour breath
Will vanish in a day.

Soon, soon the flesh
The grave cave ate will be
At home on me

And I a smiling woman.
I am only thirty.
And like the cat I have nine times to die.

This is Number Three.
What a trash
To annihilate each decade.

What a million filaments.
The peanut-crunching crowd
Shoves in to see

Them unwrap me hand and foot——
The big strip tease.
Gentlemen, ladies

These are my hands
My knees.
I may be skin and bone,

Nevertheless, I am the same, identical woman.
The first time it happened I was ten.
It was an accident.

The second time I meant
To last it out and not come back at all.
I rocked shut

As a seashell.
They had to call and call
And pick the worms off me like sticky pearls.

Dying
Is an art, like everything else.
I do it exceptionally well.

I do it so it feels like hell.
I do it so it feels real.
I guess you could say I’ve a call.

It’s easy enough to do it in a cell.
It’s easy enough to do it and stay put.
It’s the theatrical

Comeback in broad day
To the same place, the same face, the same brute
Amused shout:

‘A miracle!’
That knocks me out.
There is a charge

For the eyeing of my scars, there is a charge
For the hearing of my heart——
It really goes.

And there is a charge, a very large charge
For a word or a touch
Or a bit of blood

Or a piece of my hair or my clothes.
So, so, Herr Doktor.
So, Herr Enemy.

I am your opus,
I am your valuable,
The pure gold baby

That melts to a shriek.
I turn and burn.
Do not think I underestimate your great concern.

Ash, ash—
You poke and stir.
Flesh, bone, there is nothing there——

A cake of soap,
A wedding ring,
A gold filling.

Herr God, Herr Lucifer
Beware
Beware.

Out of the ash
I rise with my red hair
And I eat men like air.


Sylvia Plath (Boston, 1932 – Londres, 1963), The Collected Poems. HarperCollins. New York. 2008. Traducción: Griselda García.


NB: Esta traducción puede variar de aquí a un tiempo. Gracias, vuelva pronto.

Griselda García | Una conversación sobre la luz






Griselda García | Una conversación sobre la luz


no puedo imaginar un poema sin un espacio físico
la fantasía y los recuerdos son para mí la misma cosa
no sé escribir más que sobre personas imaginarias
aunque a veces hice excepciones, como en todo

si usted dice que mi poesía es elitista, se lo voy a discutir
nosotros teníamos pudor por mostrar nuestras cosas privadas
en cambio usted, querida, usted ha escrito "resistir"
no diga eso, da un poco de risa, y, en su caso, un poco de pudor

me interesa la luz, aunque sobre ella no se pueda hablar
una conversación sobre la luz carece de sentido
me gustan las pinturas donde hay mucho contraste
como Cézanne: adonde no llegaba su mirada, no pintaba
y usted, querida, ¿por qué escribe sobre lo que el corazón no ve?


[inédito]

Sharon Olds | 1954



Sharon Olds | 1954


Entonces la mugre me asustó, por la mugre
que él puso en la cara de ella. Y su top deportivo
me asustó -los diarios, día y noche,
lo repetían -top deportivo,
como si las copas hubieran llamando
a los pechos alzarse -con él la enterró,
tal vez él nunca se preocupó por
sacarseló. Encontraron su bombacha
en un tacho de basura. Y yo temí a la palabra
eccema, como a mi acné y como a
la X en el papel que marcó su cuerpo,
como si él la hubiera asesinado por no ser perfecta.
Me asustó su nombre, Burton Abbott,
primer nombre que fue un apellido,
como si él no fuera alguien definido.
No había nada que se pudiera aprender de su cara.
Su cara era aburrida y ordinaria,
se llevó lo que yo creía que podía saber sobre
el mal. Él estaba flaco y solitario,
era horroroso, parecía casi humilde.
Sentí miedo de que la mugre fuera tan impersonal
y qué lástima sentí por el top deportivo
lástima y terror por el eccema
Y ya no pude sentarme sobre la manta
eléctrica de mi madre, y empecé a tener
miedo de la electricidad—
la buena gente, los padres, iban a
freírlo hasta la muerte. Esto fue lo que
sus padres nos habían estado diciendo:
Burton Abbott, Burton Abbott,
muerte a la persona, muerte al planeta Tierra.
Lo peor fue pensar en ella
lo que habría sido ser ella, estar viva,
ser conducida, viva, dentro de la cabaña,
mirar dentro de aquellos ojos, y ver al hombre.


1954

Then dirt scared me, because of the dirt
he had put on her face. And her training bra
scared me—the newspapers, morning and evening,
kept saying it, training bra,
as if the cups of it had been calling
the breasts up—he buried her in it,
perhaps he had never bothered to take it
off. They found her underpants
in a garbage can. And I feared the word
eczema, like my acne and like
the X in the paper which marked her body,
as if he had killed her for not being flawless.
I feared his name, Burton Abbott,
the first name that was a last name,
as if he were not someone specific.
It was nothing one could learn from his face.
His face was dull and ordinary,
it took away what I’d thought I could count on
about evil. He looked thin and lonely,
it was horrifying, he looked almost humble.
I felt awe that dirt was so impersonal,
and pity for the training bra,
pity and terror of eczema.
And I could not sit on my mother’s electric
blanket anymore, I began to have a
fear of electricity—
the good people, the parents, were going to
fry him to death. This was what
his parents had been telling us:
Burton Abbott, Burton Abbott,
death to the person, death to the home planet.
The worst thing was to think of her,
of what it had been to be her, alive,
to be walked, alive, into that cabin,
to look into those eyes, and see the human


Sharon Olds (San Francisco, 1942). Traducción: Natalia Coluccio.

Poetas argentinas


Este taller propone una inmersión en la poesía argentina escrita por mujeres. Es abierto a todo público. Leeremos y comentaremos una selección de textos de poetas argentinas. Creemos que la actividad le será de interés a todo aquel que guste de leer o escribir poesía, ya que este recorrido le permitirá estar al tanto de un recorte que abarca casi un siglo. Veremos cómo se escribía antes y cómo se escribe en la actualidad. No es necesario tener experiencia previa. La dinámica del taller requiere de la participación de todos, pero son bienvenidos quienes deseen acompañarnos en silencio.

Diana Bellessi | El mazo

Foto: PZ


Diana Bellessi | El mazo



En el viejo café Cervantes sobre la plaza
la sombra luminosa de mi padre me acompaña

siempre he querido a este boliche sombrío
donde los parroquianos varones juegan al mazo
español o miran la televisión silenciosos
y me dan permiso, Dios mío, de fumar adentro!

aquí veníamos con el papá a tomar café
y a él, no le daba vergüenza traer a su hija mujer

la ruta al frente y la vieja estación de tren
con la plaza al lado, ya suben las voces de estos
machos y quisiera atrapar cada gesto o frase
que se repite desde mi infancia a mi vejez

ahora que ya se han olvidado de mi presencia
con las cartas en la mesa y uno lee le diario
dos toman cerveza o miran un documental
sobre Tailandia y el mozo del bar y yo
la octava pasajera con un noveno sentado
atrás que ahora entra al café de la plaza, el más

antiguo que conozco y siempre milagrosamente
abierto, hay un tipo ahora en el reservadito

tomando vino, y mujeres nunca, qué entretenida
la rutina de los varones que ahora comparto
con mi cuaderno de notas mientras el noveno
se acerca a jugar una básica y hablan de una víbora

no sé si será de Tailandia o de Zavalla
pero todo tiene un sabor de aventura antigua

que me dan ganas de reír y de llorar al mismo
tiempo y ahí entra el barbero y Barrera detrás
que se sienta en mi mesa mientras recuerda,
octogenario ya, al Chevalier y a su mujer

Hilda, amiga de mi mamá, encantador ese
Barrera, y otro, al que le reconozco la cara
aunque no sé cómo se llama y me dice “acá
se sentaba siempre tu papá, en esta silla,
frente a vos”, lo recuerdo, sí, mirando hacia la plaza…
ustedes me trajeron, ¿verdad viejitos?, y el dueño

del bar que me ofrece ahora una copita que no
me dejará pagar, tan grande y hondo, no sé



Diana Bellessi (Zavalla, Santa Fe, 1946), Fuerte como la muerte es el amor. Adriana Hidalgo. Buenos Aires. 2018.

Club de lectura | Hebe Uhart





Nos damos otro lujo: en el próximo club de lectura vamos a celebrar a Hebe Uhart. Comentaremos una selección de sus cuentos, los más graciosos. Diría Selecciones: "La risa, remedio infalible".

✔️¿Qué es un club de lectura?
Un club de lectura lo conforma un grupo de personas que se encuentran a pasar un tiempo agradable hablando de libros en un ambiente cálido. Es una forma de conocer autores nuevos e intercambiar opiniones con otros participantes, además de disfrutar del placer de compartir lo que nos gusta.


✔️¿Cómo funciona?
Cada uno lee el libro propuesto y luego ponemos una fecha para comentarlo. Es recomendable la participación activa de todos, pero son bienvenidos quienes deseen acompañar en silencio.

✔️¿Dónde se reúnen?
En Flores, a una cuadra de estación Carabobo subte A, Ciudad de Buenos Aires.

Reserva de vacante con compromiso de asistencia. WA 115 723 2277

Emily Dickinson | 249




Emily Dickinson | 249


¡Noches Salvajes! ¡Noches Salvajes!
¡Si estuviera contigo
Las Noches Salvajes serían
Nuestro Lujo!

Fútiles – los Vientos –
Para un Corazón entrado en puerto –
¡Basta de Brújula –
Basta de Mapa!

Bogando en el Edén –
¡Ah, el mar!
¡Ojalá anclara yo – Esta noche
en Ti!


Nota al pie [de Rolando Costa Picazo, con notas GG entre corchetes]: Un poema atípico de 1861, que Higginson [recopilador de los poemas de Dickinson] tuvo reparos en incluir en su edición de 1891. Le escribe a Mabel Loomis Todd [quien mantuvo una fugaz relación con Austin, hermano de Dickinson, y fue editora de la poeta luego de la muerte de ésta]: "Hay únicamente un poema que me da un poco de miedo publicar: esas maravillosas "Wild Nights", no vaya a ser que la gente mal pensada vea en él más de lo que la virgen reclusa quiso expresar. Usted comprenderá y excusará mi cautela. Sin embargo, ¡qué lástima omitirlo! En realidad, no debe ser omitido". (Johnson 1960: 180). 
Quizá sea el poema más intenso y erótico de todos los de Dickinson. La palabra "luxury" [traducida como "lujo" por RCP] quita el aliento. Si bien significa abundancia, está íntimamente relacionada con "lujuria" (del latín luxuria), con sus connotaciones de carnalidad, exceso, voluptuosidad. El Edén es la culminación de los enamorados, el Paraíso en que la voz lírica se imagina remando, donde no habrá necesidad de vientos para impulsar la embarcación, ni brújula ni cartas marinas. 


Emily Dickinson. Oblicuidad de luz. 95 poemas. Traducción, notas y edición a cargo de Rolando Costa Picazo. Publicacions de la Universitat de Valencia, Valencia, 2011.


Imagen: habitación de Emily Dickinson en su casa, en Amherst, Massachusetts, hoy The Emily Dickinson Museum.

Carina Sedevich | Lejanas bengalas estallan




Carina Sedevich | Lejanas bengalas estallan


1

Como si un pájaro ajustara con su pico
algunas fibras del algodonero
entre las varillas de su nido:
así suena el nombre que le daba
a mi hijo cuando era pequeño.

-Se disipan las nubes.
Entre los palos borrachos
quema el aire.
Las cigarras duplican la frecuencia
de frotamiento de sus alas.
Quizás llueva.
Esta tarde mi hijo vuelve a casa.-



5
Atrás quedó nuestro tiempo
y no recuerdo
casi nada con exactitud.
Sin embargo,
cada vez que escucho música,
imagino que bailamos.



Carina Sedevich (Santa Fe, 1972), Lejanas bengalas estallan. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2018.

Charles Bukowski | Confesión



Charles Bukowski | Confesión
[traducción: Griselda García]


Esperando a la muerte
como un gato
que va a saltar sobre la
cama

estoy tan preocupado por
mi mujer

ella verá este
cuerpo
duro
rígido
lo sacudirá una vez, luego
quizás
otra


"¡Hank!"
Hank no
responderá

no es mi muerte lo que
me preocupa, es mi mujer
sola con este
montón de
nada

quiero
que sepa
eso sí
que todas las noches
que dormí
junto a ella

incluso las discusiones
inútiles
fueron algo
espléndido

y las duras
palabras
que siempre temí
decir
ahora pueden ser
dichas:

te
amo.


Confession
Charles Bukowski

waiting for death
like a cat
that will jump on the
bed

I am so very sorry for
my wife

she will see this
stiff
white
body
shake it once, then
maybe
again

"Hank!"
Hank won't
answer.

it's not my death that
worries me, it's my wife
left with this
pile of
nothing.

I want to
let her know
though
that all the nights
sleeping
beside her

even the useless
arguments
were things
ever splendid

and the hard
words
I ever feared to
say
can now be
said:

I love
you. 

Charles Bukowski (Andernach, 1920 - Los Ángeles, 1994). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente

Tom Waits-Burma Shave

"Burma shave es una empresa americana de crema de afeitar. Solían hacer publicidad al costado de la ruta y tenían una especie de limericks separados en distintos letreros como si fueran las leyendas de las galletitas de la fortuna. Tenías que andar kilómetros y kilómetros para descifrar el mensaje entero. "Por favor..." ocho kilómetros, "No saque el brazo..." otros ocho kilómetros, "Podría irse a casa..." ocho kilómetros más, "En el auto de otra persona - Burma Shave". Realmente te enganchaban. Cuando era chico miraba esos carteles, y leía: Burma Shave, Burma Shave, le preguntaba a mi papá: "¿Cuándo llegamos a Burma Shave?" Creía que era el nombre de una ciudad. Por eso en la canción lo usé como un sueño, una comunidad mítica, un lugar al que están tratando de llegar dos personas. Bueno, no lo logran".

Tom Waits. Time Out Magazine. Entrevista de Richard Rayner. Nueva York, octubre 1985. 











Club de lectura

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En el próximo encuentro comentaremos El extranjero, de Albert Camus, novela que marcó un antes y un después en la literatura europea.
✔️¿Qué es un club de lectura?
Un club de lectura lo conforma un grupo de personas que se encuentran a pasar un tiempo agradable hablando de libros en un ambiente cálido. Es una forma de conocer autores nuevos e intercambiar opiniones con otros participantes, además de disfrutar del placer de compartir lo que nos gusta.
✔️¿Cómo funciona?
Cada uno lee el libro propuesto y luego ponemos una fecha para comentarlo. Ese día sólo leeremos ciertos pasajes para destacar o señalar alguna cuestión. Es recomendable la participación activa de todos, pero son bienvenidos quienes deseen acompañar en silencio.
✔️¿Dónde se reúnen?
En Flores, a una cuadra de estación Carabobo subte A, Ciudad de Buenos Aires.
Reserva de vacante con compromiso de asistencia.
WA 115 723 2277

Laura Martín | Hembra



Laura Martín | Hembra


Busco a quien como si fuera yo una niña me conduzca,
me inicie y me nombre ahora una mujer,
dejarme tomar entera por el acto violento que marca,
a quien me vea y me instale en un nuevo orden hembra macho,
a quien me convoque a cumplir mi parte,
sólo si la contracara es ser llevada
sin aviso, sin pregunta,
hacia el monte galopando en un caballo que golpee el viento,
hacia el monte donde entre sonidos salvajes,
se someta la voluntad del uno a la del otro.
Se escandalizarán, sí, las fuerzas de la comprensión y la empatía,
pero en el monte, noche adentro,
el otro resplandecerá: piedra preciosa,
encandilará la fuerza que reduce al cuerpo,
la boca apretada contra el pasto
que se come como a un sexo, la tierra.
Pulsa mi búsqueda
y yo señorita nacida en tiempo de cortejos,
y yo, en el lado hembra del mundo,
camino atravesando el desfiladero fantasmal
para encontrar a quien conmigo se desvele
a quien se deje llevar por alguna causa que sostenga
tantas ganas, tanto fuego, tantas corridas.
Camino sí, hacia algo que sangre y duela tanto como ame,
e imploro que no necesitemos más que alguna vela
para mirarnos latir la vida.
En la noche del monte se desdoblará el mundo,
y yo que no soy ninguna niña
te habré encontrado para mentirte y que me mientas,
porque la mentira es la verdad.


Laura Martín (Buenos Aires, 1978), Todo parecía hablarnos. Alción. Córdoba. 2018.

Jorge Aulicino | Mito IX: La Ruta de la Seda




Jorge Aulicino | Mito IX: La Ruta de la Seda



Por donde el diablo anduvo
diseminando la arena casi blanca,
las caravanas, con
la seda tejida por gusanos
que debía necesariamente
darle otra consistencia al paisaje.
Y el corazón se vestiría
y sería el vacío la latencia
en el indescifrable vestido,
cuya textura es imposible de pensar.
Era el deseo pasar sin ruido, como la seda,
por la adormecedora noche radiante.
Las caravanas sin embargo llevaban con ellas
la peste del valor, la especia como moneda;
el intercambio sembraba la arena
con la bosta de alelados camellos.



Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949), Mar de Chukotka. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2018.

Cesare Pavese | Grapa en septiembre





Cesare Pavese | Grapa en septiembre


Las mañanas transcurren claras y desiertas
sobre las costas del río, que al alba se enturbia
y oscurece su verde, en espera del sol.
El tabaco que venden en la última casa
todavía húmeda, al borde de los prados, tiene un color
casi negro y un sabor jugoso: humea azulino.
Tienen también la grapa, color de agua.

Ha llegado el momento en que todo se detiene
y madura. Las plantas lejanas están quietas:
se han vuelto más oscuras. Esconden frutos
que caerían de un sacudón. Las nubes esparcidas
tienen pulpas maduras. Lejos, sobre las avenidas,
cada casa madura bajo la tibieza del cielo.

No se ven a esta hora más que mujeres. Las mujeres no fuman
y no beben, saben solamente detenerse en el sol
y recibirlo sobre ellas tibio como si fuese fruta.
El aire, crudo de niebla, se bebe a tragos
como la grapa, cada cosa ahí exhala un sabor.
También el agua del río ha bebido la orilla
y la macera en el fondo, en el cielo. Las calles
son como las mujeres, maduran inmóviles.

A esta hora cada uno debería detenerse
en la calle y mirar cómo todo madura.
Hasta hay una brisa que no mueve las nubes
pero alcanza a conducir el humo azulino
sin romperlo: es un nuevo sabor que pasa.
Y el tabaco se empapa de grapa. Y así las mujeres
no serán las únicas que gocen la mañana.


Grappa a settembre
I mattini trascorrono chiari e deserti /sulle rive del fiume, che all'alba s'annebbia /e incupisce il suo verde, in attesa del sole./Il tabacco, che vendono nell'ultima casa /ancor umida, all'orlo dei prati, ha un colore /quasi nero e un sapore sugoso: vapora azzurrino./Tengon anche la grappa, colore dell'acqua.// E’ venuto un momento che tutto si ferma /e matura. Le piante lontano stan chete: /sono fatte più scure. Nascondono frutti /che a una scossa cadrebbero. Le nuvole sparse /hanno polpe mature. Lontano, sui corsi, /ogni casa matura al tepore del cielo.//Non si vede a quest'ora che donne. Le donne non fumano /e non bevono, sanno soltanto fermarsi nel sole/e riceverlo tiepido addosso, come fossero frutta./L'aria, cruda di nebbia, si beve a sorsate/come grappa, ogni cosa vi esala un sapore./Anche l'acqua del fiume ha bevuto le rive/e le macera al fondo, nel cielo. Le strade /sono come le donne, maturano ferme.//A quest'ora ciascuno dovrebbe fermarsi /per la strada e guardare come tutto maturi./C'è persino una brezza, che non smuove le nubi,/ma che basta a dirigere il fumo azzurrino /senza romperlo: è un nuovo sapore che passa./E il tabacco va intinto di grappa. È cosí che le donne /non saranno le sole a godere il mattino.


Cesare Pavese (San Stefano Belbo, 1908- Turín, 1950), Trabajar cansa / Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Traducción: Jorge Aulicino. Griselda García Editora, Ediciones Del Dock, Cartografías. Buenos Aires. 2018.

Reseña de Pablo Dema sobre Bouquet Garní + SPAM






RESEÑA. Bouquet garní‭ ‬-‭ ‬Spam,‭ ‬de Griselda García.‭ ‬Ediciones La carta de Oliver,‭ ‬2017,‭ ‬52‭ ‬páginas.

Hace casi un siglo que alguien tuvo por primera vez la ocurrencia de presentar como obras de arte objetos de la vida cotidiana.‭ ‬Y junto a esas obras de arte‭ «‬encontradas‭» ‬y‭ «‬listas‭» ‬para ser exhibidas con la firma del artista se presentaron otras que eran,‭ ‬estas sí,‭ ‬obras de arte muy famosas‭ (‬la Gioconda por ejemplo‭)‬,‭ ‬pero reproducidas mecánicamente e intervenidas o retocadas.‭ ‬Las polémicas y el desconcierto inicial que produjeron esos gestos inspiraron,‭ ‬con infinitas variantes,‭ ‬a los artistas pop y devinieron procedimientos artísticos que todavía hoy mantienen su potencia y sirven como claves de lectura.‭ 
El nuevo libro de Griselda García presenta,‭ ‬por un lado,‭ ‬algunos textos‭ «‬ya listos‭» ‬de los tantos que circulan en la vida cotidiana y los transforma en artefactos poéticos.‭ ‬Más precisamente,‭ ‬en la segunda parte de libro‭ (‬titulada‭ «‬Spam‭») ‬GG parte de e-mails‭ «‬no deseados‭» ‬que descontextualiza y recontextualiza en un ámbito poético.‭ ‬Esos textos que la computadora etiqueta como basura y quita de la vista del usuario son propagandas de remedios que prometen efectos mágicos‭ (‬de‭ ‬Viagra‭ ‬por ejemplo,‭ ‬devenido en‭ ‬el poema‭ «‬La performance inolvidable‭»)‬,‭ ‬electrodomésticos increíbles‭ (‬una sopladora/aspiradora en el poema‭ «‬Nunca antes en su vida imaginó‭»)‬,‭ ‬extraños mensajes sobre transacciones bancarias pendientes‭ (el caso d‬el poema‭ «‬Toca a mi secretaria‭»)‬,‭ ‬mensajes de personas necesitadas de afecto‭ (‬como en‭ «‬Hola Mi Querido‭» ‬y‭ «‬Llámame pa‭'‬ atrás‭»)‬,‭ ‬cadenas de oraciones‭ («‬Luz satelital‭») ‬o advertencias sobre inminentes desgracias‭ (‬el poema‭ «‬Dudo un atisbo remoto de orden‭» )‬.‭ ‬El retoque que hace la autora es titular los textos con una frase del propio mensaje y versificarlos.‭ ‬Estas operaciones,‭ ‬más la recontextualización,‭ ‬producen un efecto estético singular:‭ ‬por un lado intensifican la atención,‭ ‬ya que a los‭ ‬mensajes‭ ‬spam no se los lee o a lo sumo se les echa una mirada superficial‭; ‬por otra parte los cortes de las frases‭ (‬la aparición del verso‭) ‬acentúan las particularidades idiomáticos de los‭ ‬spam,‭ ‬muchas veces escritos por usuarios extranjeros que tienen un manejo muy rudimentario del idioma‭ ‬o traducidos del inglés automáticamente.‭ ‬El‭ ‬efecto inicial‭ ‬es la comicidad y,‭ ‬como efecto secundario,‭ ‬un extrañamiento que les da a los textos un aire de ruina,‭ ‬como si fueran testimonios de una civilización que oscila entre la locura y la desesperación.‭

Si‭ «‬Spam‭» ‬remite al reciclado de textos basura y tiene como inspiración‭ ‬a‭ ‬la figura de Andy Warhol,‭ ‬la primera parte del libro,‭ «‬Bouquet Garní‭»‬,‭ ‬explota un procedimiento que se parece más a las intervenciones insolentes sobre una gran obra al estilo Marcel Duchamp.‭ ‬El‭ «‬bouquet garní‭»‬,‭ ‬nos informa la autora,‭ ‬es un atado o ramillete de hierbas aromáticas que saboriza comidas cocidas en caldo.‭ ‬El ramillete‭ ‬lírico‭ ‬que nos presenta incluye poemas de T.S.‭ ‬Eliot,‭ ‬Pavese,‭ ‬Idea Vilariño,‭ ‬Edgar Bayley,‭ ‬Emily Dickinson,‭ ‬Raúl Gómez Jattin,‭ ‬H.‭ ‬Viel Temperley,‭ ‬Sylvia Plath,‭ ‬Ungaretti,‭ ‬Pessoa,‭ ‬Cavafis,‭ ‬Susana Thénon y Alejandra Pizarnik.‭ ‬En general,‭ ‬GG respeta la estructura,‭ ‬la extensión,‭ ‬la sintaxis y la‭ «‬respiración‭» ‬del poema de base,‭ ‬pero introduce sutiles pero definitivas torsiones.‭ ‬Si hubiera que arriesgar un nombre para el gesto predominante,‭ ‬diría que lo que hace la autora es reorientar positivamente el trasfondo afectivo y existencial de los textos fuente.‭ ‬Por ejemplo,‭ ‬un verso del poema de Bayley que menta varias veces la‭ «‬riqueza abandonada‭»‬,‭ ‬en el poema de GG se transfigura así:‭ «‬nunca terminará es infinita esta riqueza encontrada‭»‬.‭ ‬El poema de desamor de Idea Vilariño‭ «‬Ya no‭» ‬se transforma en la versión de GG en‭ «‬Ahora sí‭»‬,‭ ‬y si bien se cuenta lo mismo la amargura se trueca en gratitud:‭ «‬sabrás qué fuiste a mi lado,‭ ‬qué fui para ti/‭ ‬cómo disfrutamos querernos,‭ ‬esperarnos,‭ ‬estar‭»‬.‭ 
Otros poemas como‭ «‬Vino a escribir‭» (‬reversión de‭ «‬Vino a leer‭»‬,‭ ‬de Cavafis‭) ‬o‭ «‬Pensamientos de GG‭» (‬reescritura de‭ «‬Pensieri di Deola‭» ‬de Pavese‭ ) ‬no revierten un trasfondo afectivo ni cambian,‭ ‬como los demás,‭ ‬pesimismo y amargura por gratitud y vitalidad,‭ ‬sino que operan como máscaras amadas para esbozar un autorretrato gozoso.‭ ‬La celebración de la independencia en el texto de Pavese y la vivencia erótica en el de Cavafis se mantienen intactas en las versiones de GG,‭ ‬como si la autora expresara la necesidad de contarnos cuánta felicidad le da verse reflejada en personajes aparentemente distantes.‭ 
La alusión a Luis Alberto Spinetta al final de la nota inicial invita a pensar estos poemas como versiones y como‭ «‬arreglos‭»‬,‭ ‬en el sentido musical del término.‭ ‬Y así como‭ «‬El arriero va‭» ‬de Yupanqui‭ ‬ya‭ ‬es uno de los mejores temas de‭ «‬Divididos‭», «‬Panadería‭» (‬de GG,‭ ‬basado en el magnífico‭ «‬Tabaquería‭» ‬de Fernando Pessoa‭) ‬es un texto en el que la autora muestra todo el esplendor de su faz poética y la nitidez de su voz única.‭

Pablo Dema

Gabriela Schuhmacher | la saña que urde el amor y su digestión



Gabriela Schuhmacher | la saña que urde el amor y su digestión


Blatta orientalis
(Cucaracha)

Entre mudas que nos limitan
crecemos en lo bajo de las cocinas,
¿quién no presiente, una vez
en la vida, el crujir de un cuerpo
donde se cuece el arroz?
Aprendimos que la saciedad
es una carrera oscura contra
techo y paredes. Vamos,
siempre vamos donde hay algo
de más, sin ignorar que un acto reflejo
abre el reservorio de la blandura.
En noches de sudor, clamamos:
¡Sí, todas las mesas están llenas
de vómitos, no queda
espacio limpio! Pero
pasa el verano y nadie percibe
la tarea cumplida, ni tras el vidrio
que nos conserva
alguien presiente que masticamos
la sustancia blanca que infecta
a los vivientes.



Mantis religiosa
(Mamboretá)

Con un rezo damos muerte
lenta a moscas en vuelo
o colibríes. Dos horas de gracia
no valen una equívoca
festividad. Sin mímesis
afirmamos la saña que urde
el amor y su digestión: impuros
ha vomitado esta tierra
como la hembra que masticó
los desperdicios del éxtasis
en la procreación.



Gabriela Schuhmacher (Santa Fe), Puros e impuros / Extensos óleos. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2018.

Club de lectura | El guardián entre el centeno




Club de lectura

✔️¿Qué es un club de lectura?
Un club de lectura es un grupo de personas que se encuentran a pasar un tiempo agradable hablando de libros en un ambiente cálido. Es una forma de conocer autores nuevos e intercambiar opiniones con otros participantes, además de disfrutar del placer de compartir lo que nos gusta.

✔️¿Cómo funciona?
Cada uno lee el libro propuesto y luego ponemos una fecha para comentarlo. Ese día sólo leeremos ciertos pasajes para destacar o señalar alguna cuestión. Es recomendable la participación activa de cada uno, pero son bienvenidos quienes deseen acompañar en silencio.

✔️¿Qué se lee?
Vamos a leer novelas breves y cuentos.

✔️¿Dónde se reúnen?
En Flores, a una cuadra de estación Carabobo subte A, Ciudad de Buenos Aires.

En el segundo encuentro (sábado 8/9 a las 17) leeremos El guardián entre el centeno, novela de J.D. Salinger. Reserva de vacante con compromiso de asistencia. +549 115 723 2277