Ioana Catsigyanis | Qué te asusta...





Ioana Catsigyanis | Qué te asusta...


¿Qué te asusta de abandonar los párpados
y dejarte llevar río abajo, como una balsa,
hacia la profundidad del bosque?
Un ángel azul se posa al pie de la cama,
luchás entre irte y no perderlo de vista
mientras suaves olas de mar te golpean
sin pausa, ¿será por eso
que las canciones de cuna concluyen
con una forma pueril de amenaza?
Caras desconocidas, objetos brillantes del día
pueblan la habitación transformados
en alimañas y brujas, y un hábito de otro tiempo
te lleva a cerrar los puños mientras los ojos
bajan la guardia. Vencido,
quedás entregado por fin al capricho del viento.
Detrás de la ventana una rana vieja
se olvida de sí, de cara a la luna
un gong la despierta
en mitad de la noche.



Ioana Katsigianni (Buenos Aires, 1976), El paso del equilibrista. Inédito. 

Irene Gruss | A Juana Bignozzi



Irene Gruss | A Juana Bignozzi


Alguna vez yo tuve esa violencia en la voz y en el trato,
Juana me la dictaba desde un orden,
desde esa ley: reíte, me decía, de aquel guijarro humilde,
piedra
seremos.
La risa fue envuelta
como se envuelven los panecillos, tiernos,
contundentes, iguales a una fe;
mirábamos Juana y yo las cosas y las cosas
se endurecían como el pan, como el cristal que evita
su zona de clivaje, ese único
punto donde ¡todavía no! hacernos
añicos.
Soberbia como ninguna
ahora escribe Dejame aquí sentada hasta el final
ese día seré conmovedora
digna de piedad
. Yo asiento con la cabeza
y cubro sus manos con las mías.


Irene Gruss (Buenos Aires, 1950), Entre la pena y la nada. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2015.

E.E. Cummings | puedo tocar dijo él




E.E. Cummings | puedo tocar dijo él
[traducción: GG]


puedo tocar dijo él
gritaré dijo ella
sólo una vez dijo él
qué divertido dijo ella

(puedo tocar dijo él
cuánto dijo ella
mucho dijo él)
por qué no dijo ella

(vamos dijo él
no muy lejos dijo ella
qué es muy lejos dijo él
donde estás vos dijo ella)

puedo quedarme dijo él
(cómo dijo ella
así dijo él
si me besás dijo ella

puedo moverme dijo él
es amor dijo ella)
si lo deseás dijo él
(pero me estás matando dijo ella

pero es la vida dijo él
pero tu esposa dijo ella
ahora dijo él)
ah dijo ella

(genial dijo él
no pares dijo ella
no dijo él)
más lento dijo ella

(¿acabaaaste? dijo él
mmsiii dijo ella)
¡sos divina! dijo él
(sos Mío dijo ella)



may i feel said he

may i feel said he
(i'll squeal said she
just once said he)
it's fun said she

(may i touch said he
how much said she
a lot said he)
why not said she

(let's go said he
not too far said she
what's too far said he
where you are said she)

may i stay said he
(which way said she
like this said he
if you kiss said she

may i move said he
is it love said she)
if you're willing said he
(but you're killing said she

but it's life said he
but your wife said she
now said he)
ow said she

(tiptop said he
don't stop said she
oh no said he)
go slow said she

(cccome?said he
ummm said she)
you're divine! said he
(you are Mine said she)


E.E. Cummings (Estados Unidos, 1894 - 1962). Traducción: Griselda García. Aquí leído por Tom Hiddleston.


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

José Ioskyn | Bajo tierra

Foto: Gabi Salomone


José Ioskyn | Bajo tierra

La educación sentimental dura unos dos años promedio. Cuando culmina, el amante debe saber cómo seducir a una mujer, cómo dejarse seducir por ella, cómo darle el máximo de placer sexual, cómo mirarla, hablarle, conducirse con ella sin jamás tener un error grosero en el trato. Sin embargo, en el futuro, más allá de las seducciones, quien debe autorizar una relación es nuestro señor, él es quien fiscaliza los contactos, y es responsable de éstos frente a la reina misma. El amante, además de conocer en detalle y con precisión todas las cuestiones relativas a su función, debe complementarse con elementos de historia, de ciencia, de arte, para poder llevar adelante una conversación agradable con una mujer. Debe conocer, por ejemplo, poesía tradicional, y recitar en algunos de los estilos históricos. (…)
Una de las cuestiones básicas con respecto a la educación sentimental a la que somos introducidos, que es tan valiosa para nosotros mismos, es que la educadora, la kasle, se convierte en tabú inmediatamente después de finalizado el proceso de aprendizaje. No debemos verla, ni hablar con ella a través de un biombo, ni intentar ponernos en contacto, ni llamarla como si fuera nuestra madre.
Pero en lo que a mí respecta, mi kasle, mi educadora, nunca se alejó de mi corazón. Siempre trato de verla, sin resultado alguno, y si alguien en mi presencia dice su nombre de pila, bajo la cabeza, en señal de duelo, de timidez, de deseo, de anhelo imposible que se dispara al escuchar su nombre. La seducción es mi función, el amor, lo prohibido.
Cuando escuches su nombre, tu ser quedará anonadado, dijo Oz, pero para mí, es mi cuerpo el que queda anonadado, paralizado.


José Ioskyn (La Plata, 1962), "Bajo tierra". En El mundo después. Paradiso. Buenos Aires. 2013.

Wisława Szymborska | Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo



Wisława Szymborska | Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo


Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
se han sentado ángeles caídos.



Wisława Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923 - Cracovia, 2012). Traducción: Elzbieta Borkiewicz

E.E. Cummings | me gusta mi cuerpo cuando está con tu...



E.E. Cummings | me gusta mi cuerpo cuando está con tu...
[traducción: GG]

me gusta mi cuerpo cuando está con tu 
cuerpo. es algo tan muy nuevo.
músculos mejores y más nervios.
me gusta tu cuerpo. me gusta lo que hace,
me gustan sus cómo. me gusta sentir la columna
de tu cuerpo y sus huesos, y el temblor
firme-suavidad que 
una y otra y otra vez,
besaré, me gusta besar tu esto y tu eso, 
me gusta acariciar con lentitud el chocante vello
de tu piel eléctrica, y lo que sea que sale
de la carne abierta... y ojos, grandes migas de amor,

y quizá me gusta el estremecimiento

de vos debajo de mí tan muy nueva.



i like my body when it is with your
by E.E. Cummings

i like my body when it is with your
body. It is so quite a new thing.
Muscles better and nerves more.
i like your body.- i like what it does,
i like its hows.- i like to feel the spine
of your body and its bones, and the trembling
-firm-smooth ness and which i will
again and again and again
kiss, - i like kissing this and that of you,
i like, slowing stroking the shocking fuzz
of your electric fur, and what-is-it comes
over parting flesh . . . And eyes big love-crumbs,

and possibly i like the thrill

of under me you so quite new



E.E. Cummings (Estados Unidos, 1894 - 1962). Traducción: Griselda García.

N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Mario Trejo | Saudades portátiles

Foto: Clarín


Mario Trejo | Saudades portátiles


Cuando uno deja una ciudad
noche de olores negros
enroscada en escaleras
que conducen al infierno
donde un hombre solo
cuenta sus días hacia atrás y adelante
y una mujer nada contra la melancolía

Cuando uno deja una ciudad
callejones húmedos
umbrales sospechosos
habitaciones de espeso mal aliento
con una sola ventana sin visillos
por la que sólo entran los eclipses
el sol negro que alumbra a los poetas
y los amantes crujen y chisporrotean
como baile de ausentes en una casa abandonada

Cuando uno deja una ciudad para siempre
y el estampido del adiós suena en la boca
como un delicado suicidio

Cuando uno abandona
podría decir
y uno abandona y otro es abandonado
y nadie a quien mirar atrás
o solamente una persona única
que no alcanzamos a ver entre la multitud
y el avión comienza a corretear por la pista
entonces
el poema ha llegado a su fin
y uno sabe que nunca habrá de escribirlo

Todavía



Mario Trejo (Argentina, 1926 - 2012), El uso de la palabra. Ediciones Colihue.

María Calviño | Superficies cultivables

Foto: La Voz


María Calviño | Superficies cultivables


Intereses creados

It must be your imagination then, and not theirs.
Hipólita (A Midsummer Night’s Dream)

No tengo más remedio que decir
las cosas con palabras; si se vuelven
trama de sueño que refleja o sombra
que ampara pasó antes; si son hilo
que ata o filo que corta es noticia
de ayer. Porque las cosas pasan
sin decir su nombre hay agua
para tomar, agua para mirar,
ojos de agua; hay fuego
de hogar, fuego fatuo,
piel de fuego; hay alas de volar,
agujas de reloj, tiempo
que corre.

Por eso te digo que le pido
al viento de vivir
que no te vayas.



Comentario sin título


para José Di Marco

Yo creía que el pozo mismo era de palabras,
sabía atravesar zonas inestables y no podía
imaginar que alguien cavase en ellas.
Algunas veces viajando con vos, mirando desde el ómnibus
pasar las cosas que no pasan (postes de luz con nidos
enormes en los cables, las cabinas de cobro de peaje,
charcos,
bancos de plaza, bares vacíos en pueblos quietos
como el campo) me pareció que era posible.
Cavar palabras -descendientes no reconocidas
de algún otro cavilador anónimo y
de pronto ese áspero idioma de cavar
dice algo que comprendo: sílabas de lo atónito,
memoria dolorida sin eco ni azogue,
el mapa interior de esta llanura indiferente
y su horizonte un desierto
a cualquier hora, si cuando disipa
la noche toda noción de paisaje
viajar a cualquier parte es regresar.
La intención de cavar oye silencio
en el canto o al dorso de las palabras,
como vos le decís.



María Calviño (Córdoba, 1961), Superficies cultivables. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2017.

James Joyce | Música de cámara




James Joyce | Música de cámara


VII

Mi amor entre los manzanos
vestido está ligeramente,
donde los joviales aires
más quieren correr acompañados.

Allí, por donde los vientos joviales
se quedan cortejando a las nuevas hojas
que pasan, mi amor va lentamente,
inclinándose a su sombra en la yerba.

Y por donde el cielo es copa
de claro azul sobre riente tierra,
mi amor va ligeramente, sosteniéndose
el vestido con delicada mano.


VIII

¿Quién va por el verde bosque
mientras adorna la primavera?
¿Quién por el alegre bosque verde
va haciéndole más alegre?

¿Quién pasa a la luz del sol
por sendas que conocen el leve paso?
¿Quién pasa a la dulce luz del sol
con semblante tan virginal?

Los caminos de todo el bosque
fulguran con dorada y suave llama.
¿Para quién todo el soleado bosque
lleva tan airoso atuendo?

Es por mi sincero amor
que los bosques visten rico ropaje.
Es por mi muy sincero amor,
que es tan joven y claro.


XVI

Fresco es ahora el valle
y hasta él iremos, amor,
que muchos coros cantan
donde una vez fue el amor.
¿No oyes los zorzales cómo nos llaman,
nos llaman desde allí?
Oh, fresco y agradable es el valle,
y allí, amor, nos quedaremos.



XXXVI

Oigo un ejército acometiendo la Tierra
y el trueno de caballos encabritándose,
la espuma alrededor de sus rodillas.
Arrogantes, como negras armaduras,
detrás de aquellos, desdeñando las riendas,
sacudiendo látigos están los aurigas.

A la noche gritan su nombre de guerra:
en sueños gimo cuando distante
oigo sus risas de torbellino.
Y rajan las tinieblas del sueño,
llama cegante, resonando,
resonando el corazón como sobre un yunque.

Llegan sacudiendo en triunfo el largo
pelo verde: saliendo del mar
corren dando vueltas por la costa.
Corazón mío, entonces, ¿no tienes sabiduría
y por eso te desesperas? Amor,
amor, amor, ¿por qué solo me has dejado?



James Joyce (Dublín, 1882 - Zurich, 1941), Música de cámara. Traducción de José María Martín de Triana. Visor. Madrid. 1979.

Alejandro Schmidt | Este año escribí poco



Alejandro Schmidt | Este año escribí poco


este año escribí poco y
salvo alguna nube nacida en
mi sensación matemática de
la belleza
nada ocurrió

ni el árbol ni ese calor que
vez tras vez
necesitamos
preguntaron por…

Seguían disfrazados los cucos contra el cielo
ríos de fuego
esas calles guiando la ciudad…

Mi rostro, bien,
muy bien mis actos…

¿Qué puse donde estabas
frecuente voz temida?

También conocí más gente
y en medio de otros libros
demoraba un poco más de lo habitual
pensando
todo está completo
todo falta.



Alejandro Schmidt (Villa María, 1955), tomado de su blog.

Reseña de Bouquet Garní + SPAM por Josefina Fonseca



Reseña de Bouquet Garní + SPAM por Josefina Fonseca


La amanuense

Por Josefina Fonseca

¿Qué se muestra cuando se develan intencionalmente los mecanismos que intervienen en la construcción de un poema? ¿Da igual saber qué lectura acompañó a la voz narrativa, de qué manera piensa el poema el poeta? ¿Es que hay resultados que no pueden desprenderse del proceso que los guía? Bouquet Garní – SPAM (La Carta de Oliver, 2017) de Griselda García, a la vez que anticipa los métodos puestos en juego, invita lateralmente a una reflexión sobre la escritura y sus objetivos. ¿Tiene fines un poema? ¿Hay función en todos los fines?

En Bouquet Garní, Griselda García advierte la operación: se trata de reescrituras de poemas conocidos de la literatura universal, de autores y autoras como Pavese, Bayley, Dickinson, Cavafis, Pizarnik. A la manera de un ramillete de hierbas aromáticas que se quita de la comida antes de ser servida, pero que deja en el plato un eco inevitable, los poemas de Bouquet Garní se desprenden parcialmente de su punto de partida. Y multiplican el sentido en la exhortación implícita a leerlo como espejo de su original. “Procedí de distintas formas –explica la nota de la autora-: en algunos casos volviendo positivo el sentido, en otros bajando a tierra ciertos humos volátiles”.

Volver positivo el sentido: cuando en “The burial of the dead”, Eliot escribe “Yo te mostraré el miedo en un puñado de polvo”, García dice “te enseñaré la alegría en un puñado de uvas” y, en una reescritura minuciosa, los cadáveres de Eliot se vuelven semillas. Cuando en “De lo que soy”, Raúl Gómez Jattin dice “Descifro mi dolor con la poesía/ y el resultado es especialmente doloroso”, Griselda reescribe “descifro mi amor con la poesía/ y el resultado es placentero”. La contraposición en el sentido confirma esa frase hecha que sostiene que para que haya luz debe haber también oscuridad, haciendo del poema disparador una contracara que completa y pone en valor la lectura nueva.

¿Tiene fines un poema? Podríamos pensar que los de Bouquet Garní son una invitación a que la poesía pueda contar también desde otros estados, en una muestra de que lo universal puede individualizarse de infinitos modos. Y aparece, como una clave necesaria, la certeza de que, por ejemplo, si Idea Vilariño no hubiera escrito su “Ya no”, no existiría la llave para esta versión que trasforma la ausencia:

Ahora sí

No viviremos juntos, no tendremos hijos
no coseré tu ropa, me tendrás algunas noches
no me despertarás al irte, sabrás quién fui
entenderás por qué me amaron otros.
Comprenderás que fue verdad lo que tuvimos
sabrás quién fuiste a mi lado, quién fui para ti
cómo disfrutamos querernos, esperarnos, estar.
Soy yo para ti por ahora y tú
eres tú para mí mientras dure.
Seguirás presente en un día futuro
sabré dónde vives, con quién
sabré que me recuerdas.
Me abrazarás cada noche como esa noche.
Volveré a tocarte. No te veré morir.
Vivirás para siempre en mí.

En el caso de SPAM, no se trata ya de una operación de reescritura sino del ejercicio de buscar valor en los mensajes en apariencia inútiles que entran en la bandeja de correos electrónicos no deseados o, en palabras de la autora: “construir a partir del deshecho”. Y el resultado de esta búsqueda es un conjunto de textos despojados, con un sentido del humor particular y una fuerte impronta de experimentación y juego.

La performance inolvidable

El Viagra es una medicina
con venta bajo receta que se toma
en forma oral para el tratamiento
de la disfunción eréctil en hombres
activando el flujo de sangre
seguido por la dureza de su pene
sexualmente excitado y listo
para una performance inolvidable.
Período de respuesta de 6 a 8 horas
Sensibiliza los nervios del pene
Acelera la recuperación
Amplifica la pasión
Se absorbe con rapidez
Multiplica los orgasmos
Rejuvenece los sentidos
Da confianza psicológica
Eficaz en los casos más duros.

SPAM, aunque autónomo, complementa a Bouquet Garní: si en éste la autora trabajó en desmenuzar, reescribir y apropiarse poemas clásicos, multiplicando los sentidos de tratamientos ya autorizados, en SPAM se revela contra los temas: la materia prima de los textos son materiales destinados al olvido. “Si no deformo algo, no me quedo tranquilo” es, según García, la frase de Spinetta que se hizo eco en el libro. Un eco que resuena así: formo, formo, formo.


Mirale Moshe Alvo | Lápiz japonés




Mirale Moshe Alvo | Lápiz japonés


Decí lápiz japonés,
lápiz japonés. Rápido, repetilo.
Miro a los chicos de la clase,
esos a los que amo.
Me rodean en un círculo,
en la colina cercana a la escuela,
durante el recreo.

Amo esa colina,
pero más que nada
amo a los chicos de la clase.

A ver. Decilo, decilo.

Capto la trampa de esos sinvergüenzas.
Repito rápidamente: lápiz japonés.
Qué fácil hacer reír a los chicos de la clase.
Estallan en carcajadas,
caen y se levantan.

En mis noches de nostalgia recuerdo
los rostros sonrientes
de todos aquellos chicos que yo amaba.
En la entrevela nocturna susurro
lápiz japonés, lápiz japonés
y nadie ríe,
nadie se levanta.


Mirale Moshe Alvo (Tel Aviv, Israel). Traducción: Gerardo Lewin. Visite el blog del traductor.

Emiliano Campos Medina | Altares suburbanos



Emiliano Campos Medina | Altares suburbanos



Linyera

Cada día pasa un mendigo
que golpea los tachos
con una rama,
el pelo oscuro forma lazos
que le ocultan el rostro.
No somos tan distintos
cobijados por este mismo cielo
de luces artificiales y adoquines
junto al pasar ronco de los autos.
Su figura se recorta en la ventana
y yo afuera, junto a la capilla roja,
escarbo con mis manos
la tierra, al pie del árbol,
como aquel mendigo 
en su libertad.


Sobre la objetividad

Desde la ventana del bar
puedo ver donde nos sentábamos.
La gente va y viene
pero sin vos la escena
es como leer en un informe médico
la enfermedad terminal del verano.

Andamos borrachos de tu falta. 
Con la copa en el aire
van posibles resoluciones del duelo,
la resiliencia y todas esas supercherías
que nos colgamos del cuello
como amuletos de plástico.


Salamandra

La rocé con los dedos
cuando abrí la puerta.
Nos quedamos detenidos,
sus ojos en los míos,
estáticos.
Ojos de sedimento removido,
de reliquia retornada a la vida.
Hubo un intercambio en silencio.
Contuvimos la respiración
hasta que se perdió
entre las grietas del ladrillo
y yo me quedé inmóvil
como una estatua de sal.



Emiliano Campos Medina (Buenos Aires, 1978), Altares suburbanos. Ediciones en Danza. Buenos Aires. 2017.

Marina Serrano | Aspiración nasotraqueal

Foto: Natalia Leiderman (creo)


Marina Serrano | Aspiración nasotraqueal


Grita, pide piedad.
Instilo
la sonda se torna una alcantarilla llena
consistencias diferentes
vuelven con un gorgoteo.

Termino,
un calor intenso me sofoca
transpiro, el ambo esta mojado
dejo el instrumental sobre la cama,
giro y me hundo
las rodillas golpean el piso
sin ver, escucho mi propio ruido seco
y se forma un hueco entre las camas
para recibirme.

Me reconfortan los mosaicos
el cuerpo estirado sobre el frío,
los líquidos que refrescan y alivian;
mentas, alcanfores
se dispersan en cada respiración

Despierto,
hay un círculo en torno a mí,
veo médicos con mi ojo de pez
sonrío, no entiendo lo que sucede.

Al ver las bolsas de orín
a los lados de mi cabeza
se arma la escena,
son las paredes del hueco
hace un momento, tan cómodo.

Recuerdo las camas,
las mujeres sobre las camas,
el gesto, el llanto.
Nunca pensé que esto podía pasar
hasta que pasó.

El cuerpo me ha vencido.



Marina Serrano (Quequén, 1973), Formación hospitalaria. Sigamos Enamoradas. Buenos Aires. 2006.

Adam Zagajewski | Tilos



Adam Zagajewski | Tilos


Cuánta dulzura:
han anestesiado la ciudad;
un chico flaquito, que apenas
ocupa espacio en la tierra,
y un perro,
y yo, soldado de una guerra invisible,
y un río que amo.
Los tilos florecen.

Adam Zagajewski (Lvov, Polonia, 1945). Traducción del inglés: Marcelo Cohen y Graciela Speranza.

Mary Oliver | El pájaro rojo



Mary Oliver | El pájaro rojo



La huerta


He soñado 
con el éxito.
He alimentado

la ambición.
He cambiado
noches de sueño 

por horas de trabajo.
Ah, y he descubierto
cómo el brote suave

se convierte en fruta verde
que se convierte en fruta dulce.
Ah, y he descubierto

que todos los vientos son fríos
al final
y las hojas

tan lindas, tantas,
se evaporan
en el gran

envoltorio negro del tiempo
en el gran envoltorio negro 
del deseo

y que la madurez 
de la manzana
es su caída.



Una historia de verano


Cuando el colibrí
hunde su pico
en la trompeta de la parra
en el embudo

de las flores
y su lengua
se hunde 
palpitante

me enciendo
otra vez, me sorprendo:
pequeñas cosas, a nuestro alcance
existen en el mundo

que no están hechas
de oro
ni de poder —
que nadie posee

ni puede comprar
ni con una montaña de dinero —
que simplemente
flotan sobre el mundo

o vagan por el campo
o en los jardines
o en lo alto de las parras
y aquí estoy

perdiendo el tiempo
como quien dice, mirando
hasta que la mirada se vuelve sentimiento
y entonces, siento que soy yo misma

un pequeño pájaro
terriblemente hambriento
con su piquito explorando y sumergiéndose
y un corazón latiendo urgente

casi a punto de romperse —
soy el hambre y el alivio
y también las hojas y las flores
y, como ellas, estoy llena de goce, y me sacudo.


Rojos

Todo el tiempo
que estuve dando clases
en el estado de Virginia
quise ver
al zorro gris. 
Finalmente lo encontré.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando 
su canción de agonía.
Lo levanté
y lo llevé a un campo
mientras los autos seguían pasando.
Me mostró
cómo podía gemir
cómo podía sangrar.
Adiós, le dije
a la luz de su ojo
mientras los autos pasaban.
Dos días después
encontré a su pareja.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando
su canción de agonía.
La levanté
y la llevé
al campo
donde gimió
mitad gris
mitad roja
mientras los autos seguían pasando.
Mientras los autos seguían pasando.
Zorro gris y zorra gris.
Rojos, rojos, rojos.




Mary Oliver (Maple Heights, Ohio, 1935), El pájaro rojo. Traducción: Natalia Leiderman y Patricio Foglia. Ediciones Caleta Olivia. Buenos Aires. 2017.

Estoy hecho de frases de mis libros favoritos...

Estoy hecho de frases de mis libros favoritos...


Estoy hecho de frases
de mis libros favoritos
cosidas junto a letras de canciones
y pegado con conversaciones a medianoche
y un dulce sabor a café
y tengo tendencia 
a desarmarme de repente

y necesito que a vos, de algún modo, 
te parezca bien esto
porque fui creado por almas 
que son tan valientes
como para reunir todas mis partes rotas
y volverme a armar

ay, dios, cómo desearía estar entero otra vez.

AKR


Traducción: GG
Sin más información sobre autor ni procedencia.


Hilda Hist | Tan solos están los hombres y la palabra

Foto: Fernando Lemos


Hilda Hist | Tan solos están los hombres y la palabra


XI

Siento pena
por las mujeres que ríen con los brazos
y lloran de mentira para los hombres.
Y se descubren el pecho antes de la invitación
y mueren en el placer... ojos cerrados.

Siento pena
por el poeta hecho sólo para ser padre... y ser poeta.
Y por aquellos que se duermen sobre el papel
a la espera de la palabra
y por los que hacen hijos por casualidad
y por los locos y por el perro que pasa

y por mí... que espero la muerte
entre la confusión y el miedo.




XVII

a Luiz Hilst


El poema se deshace. Bien lo sé.
Y muere de a poco.
Si el genio del poeta consiguiese
la palabra con sabor a eternidad.
Decir sobre la amiga que se fue
y abría los ojos nocturnos sin voluntad.
Decir sobre el amante alguna otra cosa
más allá de la espera.
Decir sobre la madre, oh, amadísima,
todo lo que la boca no dice
y se pierde.

Tan solos están los hombres y la palabra.
¿Por qué no habrá otro mundo
sin ruido ni boca,
mudo, espléndidamente mudo?



Hilda Hist (Jaú, 1930 - Campinas, 2004), Baladas. Traducción: Salvador Biedma. Caleta Olivia ediciones. Buenos Aires. 2017.