Mostrando las entradas con la etiqueta x Roberto Malatesta. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta x Roberto Malatesta. Mostrar todas las entradas

Roberto Malatesta, Trepado al naranjo un día de llovizna...



Roberto Malatesta, Trepado al naranjo un día de llovizna...

Trepado al naranjo un día de llovizna
mientras mi bolso arquea la rama,
mi abrigo se cubre de pequeñísimas gotas;
debo estar loco de no saber agradecer.

La vida es un árbol que se carga de frutos,
sólo que no hay por qué esperar un día de sol,
sólo que nada hay que esperar sino la vida
corriendo como un viento entre las hojas.

Trepado al naranjo mi bolso arquea la rama,
con esta carga será -pienso- difícil bajar,
mientras tanto prosigo cortando naranjas
entre espinas y gotas de lluvia.



El viento tiene algo que decirnos

El viento tiene algo que decirnos esta noche.
Si no le oímos será porque creemos demasiado en nuestros asuntos.
Será porque confiamos en que nuestras tristezas o nuestras preocupaciones
llegarán a algún sitio. Pero el viento pasa y nunca llega.
Nos hemos acostumbrado a un mundo demasiado seguro,
y si no vemos el fondo de cada cuestión no nos damos por satisfechos,
pero no hay fondo, y las cuestiones no importan.
La seguridad es lo que nos desvela, pero el viento,
el viento tiene algo que decirnos hoy.
No nos ponemos de acuerdo en nuestros desconciertos
y el viento pasa y nos dice algo que lleva nuestros nombres,
el viento que pasa y nunca llega.

Roberto Daniel Malatesta (Santa Fe, 1961). Flores bajo la lluvia. Ediciones del Dock. 1998.

Roberto Malatesta | Un hombre escribe la palabra pájaro




Roberto Malatesta | Un hombre escribe la palabra pájaro


Un hombre escribe la palabra pájaro,
oye la música que escribe:
un gorjeo en su mente, pocas notas perfectas.
El pájaro es un mundo que se basta a sí mismo.
Comprende que ya nunca encontrará el secreto
que el diminuto ser ignora que posee, 
imposible es reunir la música de un verso
tan perfecto captaz de igualarse a un gorjeo.
El canto se dispersa por el aire temprano,
él siente que el poema se asemeja a una jaula,
por eso escribe pájaro y nada más escribe.
Mas luego anota: frágil, se envuelve de silencio,
hermana las palabras, lo frágil multiplica.
Si el canto atrapa el eco la jaula es infinita.


Roberto Malatesta (Santa Fe, 1961), La nada que nos viste. Ediciones UNL. 2010.

Roberto Malatesta | El comerciante opina sobre el ocio



Roberto Malatesta | El comerciante opina sobre el ocio


Ustedes los poetas
en mucho se parecen a los santos:
pasan el tiempo haraganeando,
yo hombre de negocios, no diga comerciante,
y esto sí es santidad, construyo su futuro.
Yo cuento mis ganancias al fin de cada día,
duermo con ojo atento a la oportunidad.
No tengo tiempo para el ocio,
esa escuela no incumbe a mis conocimientos.
Soy práctico, leo el cerebro
del hombre simple y sé
en qué gastará su dinero.
Ustedes los poetas vaciarían el mundo,
tan pintorescos, pero mi día los desprecia.
Aprenda esto ya: todo se compra y vende,
hasta los hippies fueron buen negocio.
Y de una buena vez: ¡póngase a trabajar!


Roberto Malatesta (Santa Fe, 1961), Cuaderno del no hacer nada. Editorial Sigamos Enamoradas. Buenos Aires. 2009.