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Anne Sexton: un coqueteo con la muerte

Comparto mi lectura sobre un recorte de la poesía de Anne Sexton, para rastrear cómo opera su escritura respecto de lo indecible del acto del suicidio, un enigma que siempre nos deja sin explicación. Este trabajo fue presentado en el seminario de Jorge Chamorro 2025.


Anne Sexton: un coqueteo con la muerte

Breve introducción biográfica
Anne Sexton nació en 1928 en USA. Se casó y tuvo dos hijos. Luego de sus nacimientos tuvo distintas crisis nerviosas diagnosticadas por los médicos como depresión posparto. En 1955, en su cumpleaños, intentó suicidarse. En el lapso de 20 años lo intentaría 12 veces. La medicación, que le generaba múltiples efectos secundarios, hacía que por épocas se quejara de que no podía escribir.
Hacia la primavera de 1974, tomó una sobredosis de pastillas para dormir y luego se arrepintió. Más tarde le juró a su amiga que la próxima vez no le avisaría a nadie. Seis meses después, lo cumplió.
El 4 de octubre de 1974, luego de reunirse con su colega y amiga íntima Maxine Kumin, Anne Sexton volvió a su casa, se puso el tapado de piel de su madre, se sacó los anillos, se sirvió un vaso de vodka, tomó pastillas, se encerró en el garaje, y encendió el motor de su auto. Se suicidó por intoxicación con monóxido de carbono. Tenía 45 años.
Años antes, su médico, el psiquiatra Martin Orne, le insistió con que debía escribir poesía. Orne le diagnosticó lo que ahora se describiría como trastorno bipolar. La seriedad del profesional luego se pondría en duda, debido a su afinidad hacia métodos como la hipnosis y el uso de pentotal sódico para recuperar recuerdos supuestamente reprimidos.
Su último libro publicado fue El horrible remar hacia Dios, título que surgió de su encuentro con un sacerdote católico que, reticente a administrarle la extremaunción, le dijo: «Dios está en tu máquina de escribir». Esto infundió en la poeta el deseo y la fuerza de voluntad para seguir viviendo y escribiendo.
El psiquiatra y el sacerdote funcionaron para ella como figuras de cierta autoridad. Kumin afirma que la escritura fue lo único que mantuvo con vida a Sexton. Fue la única tarea en la que se mantuvo constante. Para usar su propia metáfora: “Con muebles usados hice un árbol”.

Análisis de algunos poemas
Para analizar un texto poético, conviene distinguir entre dos instancias, el yo biográfico, que corresponde a la persona Anne Sexton, y el yo poético, quien “habla” en el poema. Esto permitirá operar críticamente sobre él, ver cómo está hecho y cómo funciona.
En el poema "La muerte de Sylvia”, dedicado a su amiga y colega Sylvia Plath, Sexton pone en escena la dimensión del suicidio como acto singular, ajeno y extraño. El texto, que funciona como una despedida y una elegía, fue escrito el 17 de febrero de 1963, seis días después del suicidio de Plath. Lleva una dedicatoria: “Para Sylvia Plath”. Este “paratexto”, la dedicatoria, no nos deja otra opción de lectura posible: no es cualquier Sylvia a la que alude. El yo poético le pregunta a Sylvia cómo pudo gatear dentro del horno hacia la muerte, abandonándola por una muerte que ambas anhelaban tanto.
¿A qué te detuviste, / cómo te metiste adentro? // Ladrona, / ¿cómo te arrastraste adentro, / te arrastraste sola / dentro de la muerte que quise tanto y por tanto tiempo, // la muerte que dijimos haber superado, / la que llevábamos en nuestros pechos flacos, // de la que hablábamos tanto cada vez que / nos bajábamos tres martinis extra secos en Boston.
No aquí hay celebración ni lamento, hay un reproche de que Plath se le haya adelantado en la decisión; parecieran subyacer ciertos celos y competitividad. La agresividad se ve en el epíteto "ladrona": Plath le robó la muerte que Sexton deseaba. Más adelante, personifica al suicidio como "nuestro muchacho", y dice:
cómo queríamos hacerlo venir (…) // para que hiciera su trabajo, / una necesidad, una ventana en una pared o una cuna.
El suicidio también está personificado como el “baterista adormecido”. La voz poética llega desde ese “lugar de piedra” como metáfora del cementerio. El ansia de ir al encuentro de la muerte es como un “lunar” que, según el yo poético, marca la poesía de Plath:
¿Qué es tu muerte / sino una vieja pertenencia, // un lunar caído / de uno de tus poemas?
En "Deseo de morir”, afirma:
… los suicidas tienen un idioma especial. / Como los carpinteros, quieren saber con qué herramientas, / nunca preguntan por qué construir.
El tema no es por qué morir, sino con qué palabras hacerlo.
En “Vive”, la muerte se espera como a una vieja amiga que proveerá un alivio al sufrimiento:
La muerte es un hueso triste y golpeado, dirías, / y, sin embargo, ella me espera, año tras año, / para deshacer con delicadeza una vieja herida, / para liberar mi aliento de su maligna prisión.
Y también: Vive o muere, pero no envenenes todo.
La muerte aparece acá como una figura familiar, paciente, femenina, que deja de ser amenaza para ser compañía. No hay desesperación, hay tiempo y espera. La muerte no es un final ominoso, si no un modo de escapar del cuerpo visto como una prisión que genera sufrimiento.
En “La adicta” desde el inicio la voz se dirige a la medicación:
Traficante de sueño, / traficante de muerte, / con cápsulas en mis palmas cada noche, / ocho a la vez, de dulces frascos farmacéuticos.
Sexton vuelve a esas cápsulas sus interlocutoras en una dialéctica que sustituye la figura del otro amoroso por el de la medicación. El diálogo no ocurre con un médico ni con un dios, sino con las pastillas. La relación es de intimidad: hay deseo, sumisión, incluso ternura. El objeto de la adicción no es solo el fármaco, sino la escena misma de someterse a él. Personifica a las pastillas diciendo que son como “una madre, pero mejor”.
El tono coloquial semeja una conversación, lo que genera un efecto de empatía y cercanía en el lector. No hay en Sexton una mirada auto-conmiserativa ni victimizante. Todo lo contrario: la voz poética es sólida, nunca vacilante. Escribir fue para Anne Sexton un acto urgente, necesario. Sus poemas bordean la idea de la muerte, construyéndola como imagen, como interrogación constante. Su poesía tiene un balance adecuado entre la pura emocionalidad y el puro pensamiento, logrando el tono justo que lleva a que cada uno de nosotros resignifique el texto según su propia lectura.

N. B. : Poemas citados: traducciones propias.

Anne Sexton | La adicta



Anne Sexton | La adicta
[traducción: Griselda García]



Traficante de sueño,
traficante de muerte,
con cápsulas en mis palmas cada noche,
ocho a la vez, de dulces frascos farmacéuticos.
Hago arreglos para un pequeño viaje.
Soy la reina de esta condición.
Soy una experta en hacer el viaje
y ahora dicen que soy adicta.
Ahora me preguntan por qué.
¿POR QUÉ?

¡No saben que prometí morir!
Estoy practicando.
Simplemente estoy manteniéndome en forma.
Las pastillas son una madre, pero mejor,
de colores y ricas como caramelos ácidos.
Estoy a dieta de la muerte.

Sí, admito
que se ha vuelto una costumbre—
meterme ocho a la vez, golpeada en el ojo,
arrastrada por las rosas, naranjas,
verdes y blancas buenasnoches.
Me estoy volviendo una especie de mezcla
química.
¡Eso es!

Mi provisión 
de píldoras
debe durar años y años.
Me gustan más de lo que me gusto yo.

Es una especie de matrimonio.
Es una especie de guerra en la que planto bombas dentro
de mí misma.

Sí,
trato 
de matarme en pequeñas dosis,
una ocupación inocua.
En realidad, estoy obsesionada con eso.
Pero recuerda que no hago demasiado ruido.
Y, francamente, nadie tiene que arrastrarme,
ni me quedo ahí parada con mi mortaja.
Soy un pequeño ranúnculo en mi camisón amarillo,
comiendo mis ocho hogazas en fila
y en cierto orden, como en
la imposición de manos
o el sacramento negro.

Es una ceremonia,
pero, como cualquier otro deporte,
está lleno de reglas.
Es como un partido de tenis musical 
en el que mi boca sigue agarrando la pelota.
Después me acuesto, mi altar
elevado por los ocho besos químicos.

Qué entrega es esta
con dos rosas, dos naranjas,
dos verdes, dos blancas buenasnoches.
Fee-fi-fo-fum.
Ahora soy prestada.
Ahora estoy adormecida.

 

The Addict

Sleepmonger,

deathmonger,
with capsules in my palms each night,
eight at a time from sweet pharmaceutical bottles
I make arrangements for a pint-sized journey.
I'm the queen of this condition.
I'm an expert on making the trip
and now they say I'm an addict.
Now they ask why.
WHY!

Don't they know that I promised to die!
I'm keeping in practice.
I'm merely staying in shape.
The pills are a mother, but better,
every color and as good as sour balls.
I'm on a diet from death.

Yes, I admit
it has gotten to be a bit of a habit-
blows eight at a time, socked in the eye,
hauled away by the pink, the orange,
the green and the white goodnights.
I'm becoming something of a chemical
mixture.
that's it!

My supply
of tablets
has got to last for years and years.
I like them more than I like me.
It's a kind of marriage.
It's a kind of war where I plant bombs inside
of myself.

Yes
I try
to kill myself in small amounts,
an innocuous occupation.
Actually I'm hung up on it.
But remember I don't make too much noise.
And frankly no one has to lug me out
and I don't stand there in my winding sheet.
I'm a little buttercup in my yellow nightie
eating my eight loaves in a row
and in a certain order as in
the laying on of hands
or the black sacrament.

It's a ceremony
but like any other sport
it's full of rules.
It's like a musical tennis match where
my mouth keeps catching the ball.
Then I lie on; my altar
elevated by the eight chemical kisses.

What a lay me down this is
with two pink, two orange,
two green, two white goodnights.
Fee-fi-fo-fum-
Now I'm borrowed.
Now I'm numb.




Anne Sexton (Massachusetts, 1928 - 1974). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad.

Anne Sexton | La música vuelve a mí



Anne Sexton | La música vuelve a mí

[traducción: Griselda García]


Espere, señor. ¿Cuál es el camino a casa?
Apagaron la luz
y la oscuridad se mueve en la esquina.
No hay letreros en esta habitación,
cuatro mujeres, de más de ochenta,
cada una con pañales.
La la la, oh, la música vuelve a mí,
y puedo sentir la canción que pasaban
la noche que me dejaron
en este instituto privado sobre una colina.

Imagínelo. La radio sonaba
y todos aquí estaban locos.
Me gustó y bailé en círculo.
La música inunda la razón
y, de un modo raro,
la música ve más que yo.
Quiero decir que recuerda mejor,
recuerda la primera noche aquí.
Era asfixiante el frío de noviembre,
hasta las estrellas estaban pegadas en el cielo
y esa luna demasiado brillante
atravesaba los barrotes para pegarme
con un canto en la cabeza.
He olvidado todo el resto.

Me atan a esta silla a las 8 de la mañana
y no hay señales que indiquen el camino,
sólo la radio que suena sola
y la canción que recuerda
más que yo. Oh, la la la,
esta música vuelve a mí.
La noche en que llegué, bailé en círculo
y no tuve miedo.

¿Señor…?


Music swims back to me

Wait Mister. Which way is home?
They turned the light out
and the dark is moving in the corner.
There are no signs post in this room,
four ladies, over eighty,
in diapers every one of them.
La la la, oh music swims back to me
and I can feel the tune they played
the night they left me
in this private institution on a hill.

Imagine it. A radio playing
and everyone here was crazy
I like it and danced in a circle.
Music pours over the sense
and in a funny way
music sees more than I.
I mean it remembers better;
remembers the first night here.
It was the strangled cold of November;
even the stars were strapped in the sky
and that moon too bright
forking through the bars to stick me
with a singing in the head.
I have forgotten all the rest.

They lock me in this chair at eight a.m.
and there are no signs to tell the way,
just the radio beating to itself
and the song that remembers
more than I. Oh, la la la,
this music swims back to me.
the night I came I danced a circle
and was not afraid.
Mister?




Anne Sexton (1928-1974). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción está en constante revisión.

Anne Sexton | El beso




Anne Sexton | El beso
[traducción: Griselda García]


Mi boca florece como un corte.

Estuve equivocada todo el año, tediosas
noches, nada en ellas sino codos ásperos

y delicadas cajas de Kleenex llamando bebé llorón

¡bebé llorón, tonto!

Antes de hoy mi cuerpo era inútil.
Ahora se desgarra en sus esquinas cuadradas.
Desgarra los vestidos de la vieja Mary, nudo a nudo
y mirá: ahora es bombardeado por rayos eléctricos.
¡Zing! ¡Una resurrección!

Una vez fue una barca, bastante rígida
y sin objetivo, sin agua salada debajo
y necesitada de pintura. No era más
que un conjunto de tablas. Pero la elevaste, la arreglaste.
Ella ha sido elegida.

Mis nervios están encendidos. Los oigo como
instrumentos musicales. Donde había silencio
los tambores, las cuerdas, están tocando sin cura. Vos hiciste esto.
Puro genio de trabajo. Querido, el compositor ha entrado
al fuego.




The Kiss


My mouth blooms like a cut.
I´ve been wronged all year, tedious
nights, nothing but rough elbows in them

and delicate boxes of Kleenex calling crybaby

crybaby, you fool!

Before today my body was useless.
Now it´s tearing at its square corners.
It´s tearing old Mary´s garments off, knot by knot
and see -- Now it´s shot full of these electric bolts.
Zing! A resurrection!

Once it was a boat, quite wooden
and with no business, no salt water under it
and in need of some paint. It was no more
than a group of boards. But you hoisted her, rigged her.
She´s been elected.

My nerves are turned on. I hear them like
musical intruments. Where there was silence
the drums, the strings are incurably playing. You did this.
Pure genius at work. Darling, the composer has stepped
into fire.



Anne Sexton (1928-1974). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción está en constante revisión.

Anne Sexton | La balada de la masturbadora solitaria




Anne Sexton | La balada de la masturbadora solitaria
[traducción: Griselda García]

El final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaloso,
fuera de la tribu de mí misma, mi aliento
ve que no estás. Horrorizo
a los que pasan. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.

Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La toco como a una campana. Me reclino
en el tocador donde solías montarla.
Me usaste sobre la manta floreada.
De noche, sola, me caso con la cama.

Tomá como ejemplo esta noche, mi amor,
en la que cada una de las parejas se une
en un revolcón abajo, arriba,
el par abundante en espuma y pluma,
arrodillándose y empujando, cabeza a cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.

De esta forma me escapo de mi cuerpo,
un milagro irritante. ¿Podría
exhibir el mercado de los sueños?
Estoy extendida. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, le decías.
De noche, sola, me caso con la cama.

Entonces llegó mi rival de ojos negros.
La dama de agua, levantándose en la playa,
un piano en la yema de los dedos, vergüenza
en los labios y voz de flauta.
En cambio yo fui la escoba chueca.
De noche, sola, me caso con la cama.

Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de liquidación de un estante
y yo me rompí como se rompe una piedra.
Te devuelvo tus libros y tu equipo de pesca.
El diario de hoy dice que se casaron.
De noche, sola, me caso con la cama.

Chicos y chicas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cierres.
Se sacan zapatos. Apagan la luz.
Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están saciadas.

De noche, sola, me caso con la cama.



The Ballad of the Lonely Masturbator

The end of the affair is always death.
She's my workshop. Slippery eye,
out of the tribe of myself my breath
finds you gone. I horrify
those who stand by. I am fed.
At night, alone, I marry the bed.

Finger to finger, now she's mine.
She's not too far. She's my encounter.
I beat her like a bell. I recline
in the bower where you used to mount her.
You borrowed me on the flowered spread.
At night, alone, I marry the bed.

Take for instance this night, my love,
that every single couple puts together
with a joint overturning, beneath, above,
the abundant two on sponge and feather,
kneeling and pushing, head to head.
At night, alone, I marry the bed.

I break out of my body this way,
an annoying miracle. Could I
put the dream market on display?
I am spread out. I crucify.
My little plum is what you said.
At night, alone, I marry the bed.

Then my black-eyed rival came.
The lady of water, rising on the beach,
a piano at her fingertips, shame
on her lips and a flute's speech.
And I was the knock-kneed broom instead.
At night, alone, I marry the bed.

She took you the way a women takes
a bargain dress off the rack
and I broke the way a stone breaks.
I give back your books and fishing tack.
Today's paper says that you are wed.
At night, alone, I marry the bed.

The boys and girls are one tonight.
They unbutton blouses. They unzip flies.
They take off shoes. They turn off the light.
The glimmering creatures are full of lies.
They are eating each other. They are overfed.
At night, alone, I marry the bed.    


Anne Sexton (1928-1974), The Love Poems. 1969.
Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción está en constante revisión.                          

Anne Sexton | Comprando a la puta



Anne Sexton | Comprando a la puta 
[traducción: Griselda García]

Sos el rosbif que compré
y te relleno con mi propia cebolla.

Sos un bote que alquilé por hora
y te guío con mi rabia hasta que encallás.

Sos un vaso que pagué para romper
y trago los pedazos con mi saliva.

Sos la parrilla en la que entibio mis manos temblorosas
dorando la carne hasta que esté buena y jugosa.

Bajo tu corpiño apestás como mi mamá
y como una tragamonedas vomito en tu mano 
sus centavos fríos y duros.




Buying the Whore
You are the roast beef I have purchased/ and I stuff you with my very own onion.// You are a boat I have rented by the hour/ and I steer you with my rage until you run aground.// You are a glass that I have paid to shatter/ and I swallow the pieces down with my spit.// You are the grate I warm my trembling hands on, / searing the flesh until it's nice and juicy.// You stink like my Mama under your bra/ and I vomit into your hand like a jackpot/ its cold hard quarters. 


Anne Sexton (1928-1974). Traducción: Griselda García.



N.B.: Esta traducción está en constante revisión.   

Anne Sexton | La muerte de Sylvia



Anne Sexton | La muerte de Sylvia
[traducción: Griselda García]

                                                                A Sylvia Plath

Oh, Sylvia, Sylvia,
con un cajón muerto de piedras y cucharas,

con dos chicos, dos meteoros
que deambulaban tranquilos en una diminuta sala de juegos,

con tu boca hacia la sábana,
hacia las vigas del techo, hacia la muda plegaria,

(Sylvia, Sylvia
¿a dónde fuiste
después de escribirme
desde Devonshire
acerca de cultivar papas
y criar abejas?)

¿A qué te detuviste,
cómo te metiste adentro?

Ladrona,
¿cómo te arrastraste adentro,

te arrastraste sola
dentro de la muerte que quise tanto y por tanto tiempo,

la muerte que dijimos haber superado,
la que llevábamos en nuestros pechos flacos,

de la que hablábamos tanto cada vez que
nos bajábamos tres martinis extra secos en Boston,

la muerte que hablaba de analistas y curas,
la muerte que hablaba como novias cómplices,

la muerte que nos bebimos,
los motivos y los silenciosos hechos?

(En Boston
los moribundos
viajan en taxi,
sí, la muerte de nuevo,
ese viaje a casa
con nuestro muchacho.)

Oh, Sylvia, recuerdo al baterista dormido
que nos machacaba los ojos con una vieja historia,

cómo queríamos hacerlo venir
como un sádico o un duende de Nueva York,

para que hiciera su trabajo,
una necesidad, una ventana en una pared o una cuna,

y desde esa vez él esperó
bajo nuestro corazón, nuestro armario,

y ahora veo que lo almacenamos
año tras año, viejas suicidas

y por las noticias supe de tu muerte
un gusto horrible, como a sal,

(Y yo,
yo también.
Y ahora, Sylvia,
tú otra vez
con la muerte otra vez,
ese viaje a casa
con nuestro muchacho.)
 
Y yo sólo digo
con los brazos extendidos hacia ese lugar de piedra,

¿qué es tu muerte
sino una vieja pertenencia,

un lunar caído
de uno de tus poemas?

(¡Oh, amiga,
mientras la luna es maligna,
y el rey se fue,
y a la reina se le acaba el ingenio,
el borracho debería cantar!)

¡Oh, diminuta madre,
tú también!
¡Oh, extraña duquesa!
¡Oh, rubiecita!



17 de febrero de 1963

 

Sylvia´s Death

for Sylvia Plath


O Sylvia, Sylvia,
with a dead box of stones and spoons,

with two children, two meteors
wandering loose in a tiny playroom,

with your mouth into the sheet,
into the roofbeam, into the dumb prayer,

(Sylvia, Sylvia
where did you go
after you wrote me
from Devonshire
about raising potatoes
and keeping bees?)

what did you stand by,
just how did you lie down into?

Thief —
how did you crawl into,

crawl down alone
into the death I wanted so badly and for so long,

the death we said we both outgrew,
the one we wore on our skinny breasts,

the one we talked of so often each time

we downed three extra dry martinis in Boston,

the death that talked of analysts and cures,
the death that talked like brides with plots,

the death we drank to,
the motives and the quiet deed?

(In Boston
the dying
ride in cabs,
yes death again,
that ride home
with our boy.)

O Sylvia, I remember the sleepy drummer
who beat on our eyes with an old story,

how we wanted to let him come
like a sadist or a New York fairy

to do his job,
a necessity, a window in a wall or a crib,

and since that time he waited
under our heart, our cupboard,

and I see now that we store him up
year after year, old suicides

and I know at the news of your death
a terrible taste for it, like salt,

(And me,
me too.
And now, Sylvia,
you again
with death again,
that ride home
with our boy.)

And I say only
with my arms stretched out into that stone place,

what is your death
but an old belonging,

a mole that fell out
of one of your poems?

(O friend,
while the moon's bad,
and the king's gone,
and the queen's at her wit's end
the bar fly ought to sing!)

O tiny mother,
you too!
O funny duchess!
O blonde thing!


February 17, 1963




Anne Sexton (1928-1974). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad.

Anne Sexton | El aborto

Foto tomada de aquí  


Anne Sexton | El aborto 
[traducción: Griselda García]


Alguien que debería haber nacido
se ha ido.

Así como la tierra arrugó su boca,
cada brote inflándose desde su nudo,
me cambié los zapatos y conduje hacia el sur.

Dejé atrás las Montañas Azules, donde
Pensilvania se encorva infinitamente
y luce, como un gato de crayón, su pelo verde,

sus caminos hundidos como una tabla de lavar gris;
donde, en verdad, el suelo se rompe perversamente,
una oscura cuenca de la que brota carbón.

Alguien que debería haber nacido
se ha ido.

La hierba erizada y dura como ciboulette,
y yo preguntándome cuándo se rompería el suelo,
y yo preguntándome cómo sobrevive lo frágil;

allá en Pensilvania conocí a un hombrecito,
no era Rumpelstiltskin, para nada, para nada…
se llevó la plenitud con la que empezó ese amor.

De vuelta hacia el norte, hasta el cielo se volvió fino
como una ventana alta que mira a ninguna parte.
El camino era liso como papel de estaño.

Alguien que debería haber nacido
se ha ido.

Sí, mujer, esa lógica te llevará
a una pérdida sin muerte. O decí lo que quisiste decir,
cobarde… este bebé que sangro.




The Abortion 

Somebody who should have been born 
is gone. 

Just as the earth puckered its mouth, 
each bud puffing out from its knot,
I changed my shoes, and then drove south. 

Up past the Blue Mountains, where 
Pennsylvania humps on endlessly,
wearing, like a crayoned cat, its green hair, 

its roads sunken in like a gray washboard; 
where, in truth, the ground cracks evilly, 
a dark socket from which the coal has poured,

Somebody who should have been born
is gone. 

the grass as bristly and stout as chives,
and me wondering when the ground would break, 
and me wondering how anything fragile survives; 

up in Pennsylvania, I met a little man,
not Rumpelstiltskin, at all, at all... 
he took the fullness that love began. 

Returning north, even the sky grew thin
like a high window looking nowhere.
The road was as flat as a sheet of tin. 

Somebody who should have been born 
is gone. 

Yes, woman, such logic will lead
to loss without death. Or say what you meant, 
you coward... this baby that I bleed.
 

Anne Sexton (Massachusetts, Estados Unidos, 1928 -1974). Traducción de Griselda García.



N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente. Vuelva a menudo y vea cómo avanza (o retrocede).

Anne Sexton | Después de Auschwitz



Anne Sexton | Después de Auschwitz
[traducción: Griselda García]



La furia,
negra como un gancho,
me alcanza.

Cada día
a las 8 de la mañana
cada nazi salteaba en su sartén
un bebé para el desayuno.

Y la muerte mira con indiferencia
y se saca la suciedad bajo las uñas.

El hombre es malo,
digo en voz alta.
El hombre es una flor
que debería ser quemada,
digo en voz alta.

El hombre
es un pájaro lleno de lodo,
digo en voz alta.

Y la muerte mira con indiferencia
y se rasca el ano.

El hombre con sus pequeños dedos de los pies rosados
con sus dedos milagrosos
no es un templo
sino una letrina,
digo en voz alta.
Que el hombre nunca más levante su taza de té.
Que el hombre nunca más escriba un libro.
Que el hombre nunca más se ponga un zapato.
Que el hombre nunca más levante los ojos
en una suave noche de julio.
Nunca. Nunca. Nunca. Nunca. Nunca.
Digo estas cosas en voz alta.


Le ruego a Dios que no me escuche.



After Auschwitz 
Anger, / as black as a hook, / overtakes me. / Each day, / each Nazi / took, at 8:00 A.M., a baby / and sauteed him for breakfast / in his frying pan.// And death looks on with a casual eye / and picks at the dirt under his fingernail.// Man is evil, / I say aloud. / Man is a flower / that should be burnt, / I say aloud. / Man is a bird full of mud, / I say aloud.// And death looks on with a casual eye / and scratches his anus.// Man with his small pink toes, / with his miraculous fingers / is not a temple / but an outhouse, / I say aloud. / Let man never again raise his teacup. / Let man never again write a book. / Let man never again put on his shoes. / Let man never again raise his eyes, / on a soft July night. / Never. Never. Never. Never. Never. / I say those things aloud.// I beg the Lord not to hear. 


Anne Sexton (1928-1974). The Awful Rowing Toward God. 1975. Traducción: Griselda García.



N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. 

Anne Sexton | Deseo de morir




Anne Sexton | Deseo de morir
[traducción: Griselda García]


Ya que preguntas, la mayoría de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego el deseo casi innombrable regresa.

Aun así no tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que pusiste al sol.

Pero los suicidas tienen un idioma especial.
Como los carpinteros, quieren saber con qué herramientas,
nunca preguntan por qué construir.

Dos veces me afirmé con sencillez,
poseí al enemigo, comí al enemigo,
incorporé su destreza, su magia.

Así, seria y pensativa,
más tibia que el agua o el aceite,
descansé, babeando por el agujero de la boca.

No pensé en mi cuerpo ante la aguja.
Tampoco había córnea ni orina sobrante.
Los suicidas ya traicionaron el cuerpo.

Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero, deslumbrados, no olvidan una droga tan dulce
que hasta los chicos mirarían con una sonrisa.

¡Empujar toda esa vida bajo la lengua!
eso, en sí mismo, se vuelve una pasión.
La muerte es un hueso triste y golpeado, dirías,

y, sin embargo, ella me espera, año tras año,
para deshacer con delicadeza una vieja herida,
para liberar mi aliento de su maligna prisión.

Equilibrados así, los suicidas a veces se encuentran,
rabiosos ante el fruto, una luna hinchada,
dejan el pan que confundieron con un beso,
dejan la página del libro abierta con descuido,
algo sin decir, el teléfono descolgado,
y el amor, lo que sea que haya sido, una infección.



Wanting to die
Since you ask, most days I cannot remember/ I walk in my clothing, unmarked by that voyage./ Then the almost unnameable lust returns.// Even then I have nothing against life./ I know well the grass blades you mention,/ the furniture you have placed under the sun.// But suicides have a special language./ Like carpenters they want to know which tools./ They never ask why build.// Twice I have so simply declared myself,/ have possessed the enemy eaten the enemy,/ have taken on his craft, his magic.// In this way, heavy and thoughtful,/ warmer than oil or water,/ I have rested, drooling at the mouth-hole.// I did not think of my body at needle point./ Even the cornea and the leftover urine were gone./ Suicides have already betrayed the body.// Still-born, they don't always die,/ but dazzled, they can't forget a drug so sweet/ that even children would look on an smile.// To thrust all that life under your tongue!/ that, all by itself, becomes a passion./ Death's a sad bone; bruised, you´d say,// and yet she waits for me, year after year,/ to so delicately undo an old wound,/ to empty my breath from its bad prison.// Balanced there, suicides sometimes meet,/ raging at the fruit, a pumped-up moon,/ leaving the bread they mistook for a kiss,/leaving the page of the book carelessly open,/ something unsaid, the phone off the hook/ and the love, whatever it was, an infection.


Anne Sexton (Massachusetts, 1928 - 1974), traducción de Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente.