Verónica Andrea Ruscio, El signo


Afuera el ciruelo resiste:
ha florecido en pleno invierno.
Adentro el anciano chino
escribe un poema y bebe té.

Una línea veloz cruza el cielo
de izquierda a derecha.
Un perfil delicado
de plumas verdes y pico rojo.

El anciano, que ha reconocido
el signo por la ventana,
se apura pues a terminar
sus cuatro o cinco versos.

En la tetera, un pájaro pintado
abandona la rama.
El anciano posado en la silla
emprende el vuelo también.



Verónica Andrea Ruscio (Buenos Aires, 1978), Cuarto oscuro. Ediciones El Mono Armado. 2013