Reseña de Daniel Gigena sobre La madre del universo




Los cuentos de una poeta



Como los meses de un año, los doce cuentos de La madre del universo establecen un cosmos habitado por personajes en apariencia comunes y corrientes, a los que el detalle luminoso de la voz narrativa brinda relieve. Autora de cinco libros de poesía (que se pueden leer en http://griseldagarcia.blogspot.com.ar/), Griselda García (Buenos Aires, 1979) aplica la economía que exige ese género a sus narraciones. "Me quedo a escucharlo, le encanta ser el centro", acota la narradora de "La ley", una chica de la limpieza que se engancha con un policía que custodia un templo judío. En "Sin esperar nada" la protagonista, una prostituta entrada en años, describe el ambiente de su barrio: "Se oyeron unos tiros hacia el lado del río. Pronto sonaría una sirena y al rato la nada. Así era siempre". La mujer casada del cuento "Hablan los damnificados" reflexiona: "Por la fuerza del hábito, sí, me había acostumbrado a que fuera parte de mi vida. Pero había perdido la perspectiva: ¿era una parte chica o grande?"

Protagonizadas y narradas por mujeres jóvenes o adultas, las historias abordan la sexualidad y el deseo femeninos desde una perspectiva infrecuente. Con humor resignado o audaz y un oído entrenado para captar giros del habla popular ("Casi más le doy un piña"; "Nos tiene dicho que no quiere que charlemos"), García moldea y desarma fantasías sexuales y sociales. En relaciones de sumisión o de placer, eróticas o épicas, las mujeres de La madre del universo fascinan y, sobre todo, inquietan, ya que, como se pregunta una de ellas: "¿Desde cuándo importa la comodidad?"


Daniel Gigena

Publicada en Adn Cultura