Juan Noel Mazzadi | De los nidos de ginebra

Foto cortesía Alejandro Mazzadi



Juan Noel Mazzadi | De los nidos de ginebra

Mis mediodías son sótanos despellejados
que el sol lastima,
los ruidos de grillos
los roces sin piedad de zapatillas, de plumas
contra los zócalos,
los aullidos horrendos de las mariposas, la centella
de un fósforo que parte mi cerebro,
los cigarrillos que empiezan su carrera,
todo está contenido en Tu mediodía, Señor

         Dios, sálvame
de esta hendida, de la caravana
de pianos de arena y de sus frases
que ya los sabios tuvieron por indescifrables,
de violas y violines que prosiguen con raspidos
un discurso insulso,
la casa sombría no es protección,
los santos me dan la espalda, Dios
que me olvidas.

          Tu rata, como sabes, vive hambrienta
en dormitorio desconocido, acurrucada
contra el pie de una cama Sheraton
y pende de murmullos, de amenazas
refugiada en un gramo de oscuridad
con terror hacia un trayecto de centímetros.

          ¿Creen en Ti las ratas? … Quieren,
supongo vivir, frotarse el hocico con el hocico
de sus congéneres,
durar con el estómago caliente
canturrear en la penumbra de sus festividades
hurtar carroña, soñar penetraciones,
no se sienten culpables sino ágiles
al corretear más allá de su agujero
o volver a él, muerden y matan
lustrosas, lavadas en el placer, en el miedo,
entre el tufo de sus hijuelos,
hembras y ancianos de la inmunda raza

         pero Hoy es Tu mediodía
y ha quedado aislada, es rata
que me da un asco indecible,
asco también ella me tiene, nos odiamos,
         va tentando el sendero de su cueva,
ignorándola me escurro hacia otro lado,
hacia las huchas donde guardo
la ginebra, ella
regresa a su poblado apestoso,
yo, Señor, espero el llamado
de Tu voz,
solitario y ajeno. Tus criaturas
  
somos iguales, no lo repitas,
pero la rata tiene una consistencia
que yo no tengo, un orgullo, una indiferencia
de déspota, come mis detritos y está entera,
yo le tengo miedo, se aproxima el final,
te pido una mirada, complacencia
por el poeta, tiempo bonancible, una flor,
años de sueño,
y Tu perdón, Dios, Tu perdón.



Juan Noel Mazzadi (1932-1993), El mal. Ediciones Salido. Junín. Buenos Aires. 1982.