Leopoldo Castilla | El padre ha vuelto



Leopoldo Castilla | El padre ha vuelto


Cruzó toda su lejanía
en una vaharada de alma:
la dio vuelta a la muerte, la dejó boca abajo,

deshielando;

se fue de sí
como una media luna

y por ir viniendo, azuló el camino.


Nos estamos mirando, sonriendo, envejecidos,

calladitos

para no molestar a la resurrección,

respirando, él de mi pecho,

yo, de su cielo,

tristes de alegría,

humitos que se han visto

y se juntan bien lejos.


Constelado, en el vacío,

recogió de él todo lo que pudo

para que yo sienta ahora el peso de su mano

viva, todavía.


Hay dentro de mí demasiado silencio

como antes de nacer

hasta que él, anochecido, ocupa su lugar.
Y bebemos de la misma copa

los dos mirando el fuego

desde el fuego.



Leopoldo "Teuco" Castilla (Salta, Argentina, 1947), El amanecido. Ediciones El Mono Armado. 2005.

W.H. Auden | Blues del funeral

Foto tomada de aquí


W.H. Auden | Blues del funeral



Detengan todos los relojes, corten el teléfono,
eviten el ladrido del perro con un jugoso hueso,
silencien los pianos y con sofocados redobles
traigan el ataúd, dejen venir a los dolientes.

Dejen a los planeadores girar en círculo gimiendo
escribiendo garabatos en el cielo que digan Él ha muerto,
pongan crespones alrededor de los blancos cuellos de las palomas,
dejen a los policías de tránsito usar negros guantes de algodón.

Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana laboral y el descanso del domingo,
mi mediodía, mi medianoche, mi charla, mi canción;
creí que el amor duraría para siempre, estaba equivocado.

Las estrellas no son deseadas ahora; apaguen cada una de ellas:
envuelvan la luna y desmantelen al sol;
vacíen el océano y derriben los bosques:
porque nada bueno puede ocurrir ahora.



Funeral blues

Stop all the clocks, cut off the telephone,/ Prevent the dog from barking with a juicy bone,/ Silence the pianos and with muffled drum/ Bring out the coffin, let the mourners come.// Let aeroplanes circle moaning overhead/ Scribbling on the sky the message He is Dead,/ Put crepe bows round the white necks of the public doves,/ Let the traffic policemen wear black cotton gloves.// He was my North, my South, my East and West,/ My working week and my Sunday rest,/ My noon, my midnight, my talk, my song;/ I thought that love would last forever; I was wrong.// The stars are not wanted now; put out every one:/ Pack up the moon and dismantle the sun;/ Pour away the ocean and sweep up the woods:/ For nothing now can ever come to any good.







W.H. Auden (York, 1907 - Viena, 1973). Traducción: Silvia Camerotto


Santiago Espel | Haikus




Santiago Espel | Haikus


5

Limpia el espejo.
Afila la navaja.
Corta su lengua.


24


Hormigas negras
sobre la blanca hoja:
caligrafías.



62

Vende limones
en el cruce de vías;
hermosos ojos.


Santiago Espel
(Buenos Aires, 1960), 100 haikus. Ediciones La carta de Oliver. 2008.

Pablo Anadón | Desayuno



Pablo Anadón | Desayuno



Esta mañana de verdad me bastan
pocas cosas, sabidas y preciosas:
el humo y el sabor del café negro
en el tazón azul sobre la mesa,
entreoír la presencia
de la mujer y de los hijos
en la respiración acompasada
que late en las habitaciones;
las ventanas de par en par abiertas
a la luz y los árboles de octubre,
y ahora, hace un instante, descubrir
esos brotes primeros del geranio
rojo que traje de la casa blanca,
del patio aquel donde jugué de chico.


Pablo Anadón (Villa Dolores, Córdoba, 1963), El trabajo de las horas. Ediciones del Copista. Córdoba. 2006.

Arnaldo Calveyra | El viaje lo trajimos lo mejor que se pudo...



Arnaldo Calveyra | El viaje lo trajimos lo mejor que se pudo...


El viaje lo trajimos lo mejor que se pudo. De todas las mariposas de alfalfa que nos siguieron desde Mansilla, la última se rezagó en Desvío Clé. Nos acompañamos ese trecho, ella con el volar y yo con la mirada. Venía con las alas de amarillo adiós, y, de tanto agitarse contra el aire, ya no alegraba una mariposa sino que una fuente ardía. Y corrió todavía con las alas de echar el resto: una mirada también ardiendo paralela al no puedo más en el costado de tren que siguió.

La gallina que me diste la compartí con Rosa, ella me dio budín.

El tren es casi lo mismo que andar en mancarrón.

Los que tocaban guitarra cuando me despedías vinieron alegres hasta Buenos Aires. Casi al mediodía entró el guarda con paso de “aquí van a suceder cosas”, y hubo que ocultar a cuanta cotorra o pollo inocente de Dios se estaba alimentando.

En el ferry fue tan lindo mirar el agua.

¿Y sabes?, no supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara.




Arnaldo Calveyra (Mansilla, Entre Ríos, 1929 - París, 2015), Cartas para que la alegría. Cooperativa Impresora y Distribuidora. Buenos Aires. 1959.

Foto: Aleamdan


Daniel Muxica | Bailarina de striptease


Foto: Daniel Grad


Daniel Muxica | Bailarina de striptease

Traductor de un vicio
puedo ver sus movimientos
en la oscuridad

femenino felino agachado
presiento un baile de trasluz
un baile de acecho

voy a bajar la luz
digo
para que se desnude bailando

es una obviedad
dice
en el baile siempre se está desnuda

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Daniel Muxica (Buenos Aires, 1950 - 2009), Bailarina privada. La Bohemia. Buenos Aires. 2001.

Adiós, Daniel. 8 de junio de 2009.