Tom Waits-Burma Shave

"Burma shave es una empresa americana de crema de afeitar. Solían hacer publicidad al costado de la ruta y tenían una especie de limericks separados en distintos letreros como si fueran las leyendas de las galletitas de la fortuna. Tenías que andar kilómetros y kilómetros para descifrar el mensaje entero. "Por favor..." ocho kilómetros, "No saque el brazo..." otros ocho kilómetros, "Podría irse a casa..." ocho kilómetros más, "En el auto de otra persona - Burma Shave". Realmente te enganchaban. Cuando era chico miraba esos carteles, y leía: Burma Shave, Burma Shave, le preguntaba a mi papá: "¿Cuándo llegamos a Burma Shave?" Creía que era el nombre de una ciudad. Por eso en la canción lo usé como un sueño, una comunidad mítica, un lugar al que están tratando de llegar dos personas. Bueno, no lo logran".

Tom Waits. Time Out Magazine. Entrevista de Richard Rayner. Nueva York, octubre 1985. 











Club de lectura

📖 Club de lectura 📖
En el próximo encuentro comentaremos El extranjero, de Albert Camus, novela que marcó un antes y un después en la literatura europea.
✔️¿Qué es un club de lectura?
Un club de lectura lo conforma un grupo de personas que se encuentran a pasar un tiempo agradable hablando de libros en un ambiente cálido. Es una forma de conocer autores nuevos e intercambiar opiniones con otros participantes, además de disfrutar del placer de compartir lo que nos gusta.
✔️¿Cómo funciona?
Cada uno lee el libro propuesto y luego ponemos una fecha para comentarlo. Ese día sólo leeremos ciertos pasajes para destacar o señalar alguna cuestión. Es recomendable la participación activa de todos, pero son bienvenidos quienes deseen acompañar en silencio.
✔️¿Dónde se reúnen?
En Flores, a una cuadra de estación Carabobo subte A, Ciudad de Buenos Aires.
Reserva de vacante con compromiso de asistencia.
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Laura Martín | Hembra



Laura Martín | Hembra


Busco a quien como si fuera yo una niña me conduzca,
me inicie y me nombre ahora una mujer,
dejarme tomar entera por el acto violento que marca,
a quien me vea y me instale en un nuevo orden hembra macho,
a quien me convoque a cumplir mi parte,
sólo si la contracara es ser llevada
sin aviso, sin pregunta,
hacia el monte galopando en un caballo que golpee el viento,
hacia el monte donde entre sonidos salvajes,
se someta la voluntad del uno a la del otro.
Se escandalizarán, sí, las fuerzas de la comprensión y la empatía,
pero en el monte, noche adentro,
el otro resplandecerá: piedra preciosa,
encandilará la fuerza que reduce al cuerpo,
la boca apretada contra el pasto
que se come como a un sexo, la tierra.
Pulsa mi búsqueda
y yo señorita nacida en tiempo de cortejos,
y yo, en el lado hembra del mundo,
camino atravesando el desfiladero fantasmal
para encontrar a quien conmigo se desvele
a quien se deje llevar por alguna causa que sostenga
tantas ganas, tanto fuego, tantas corridas.
Camino sí, hacia algo que sangre y duela tanto como ame,
e imploro que no necesitemos más que alguna vela
para mirarnos latir la vida.
En la noche del monte se desdoblará el mundo,
y yo que no soy ninguna niña
te habré encontrado para mentirte y que me mientas,
porque la mentira es la verdad.


Laura Martín (Buenos Aires, 1978), Todo parecía hablarnos. Alción. Córdoba. 2018.

Jorge Aulicino | Mito IX: La Ruta de la Seda




Jorge Aulicino | Mito IX: La Ruta de la Seda



Por donde el diablo anduvo
diseminando la arena casi blanca,
las caravanas, con
la seda tejida por gusanos
que debía necesariamente
darle otra consistencia al paisaje.
Y el corazón se vestiría
y sería el vacío la latencia
en el indescifrable vestido,
cuya textura es imposible de pensar.
Era el deseo pasar sin ruido, como la seda,
por la adormecedora noche radiante.
Las caravanas sin embargo llevaban con ellas
la peste del valor, la especia como moneda;
el intercambio sembraba la arena
con la bosta de alelados camellos.



Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949), Mar de Chukotka. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2018.

Cesare Pavese | Grapa en septiembre





Cesare Pavese | Grapa en septiembre


Las mañanas transcurren claras y desiertas
sobre las costas del río, que al alba se enturbia
y oscurece su verde, en espera del sol.
El tabaco que venden en la última casa
todavía húmeda, al borde de los prados, tiene un color
casi negro y un sabor jugoso: humea azulino.
Tienen también la grapa, color de agua.

Ha llegado el momento en que todo se detiene
y madura. Las plantas lejanas están quietas:
se han vuelto más oscuras. Esconden frutos
que caerían de un sacudón. Las nubes esparcidas
tienen pulpas maduras. Lejos, sobre las avenidas,
cada casa madura bajo la tibieza del cielo.

No se ven a esta hora más que mujeres. Las mujeres no fuman
y no beben, saben solamente detenerse en el sol
y recibirlo sobre ellas tibio como si fuese fruta.
El aire, crudo de niebla, se bebe a tragos
como la grapa, cada cosa ahí exhala un sabor.
También el agua del río ha bebido la orilla
y la macera en el fondo, en el cielo. Las calles
son como las mujeres, maduran inmóviles.

A esta hora cada uno debería detenerse
en la calle y mirar cómo todo madura.
Hasta hay una brisa que no mueve las nubes
pero alcanza a conducir el humo azulino
sin romperlo: es un nuevo sabor que pasa.
Y el tabaco se empapa de grapa. Y así las mujeres
no serán las únicas que gocen la mañana.


Grappa a settembre
I mattini trascorrono chiari e deserti /sulle rive del fiume, che all'alba s'annebbia /e incupisce il suo verde, in attesa del sole./Il tabacco, che vendono nell'ultima casa /ancor umida, all'orlo dei prati, ha un colore /quasi nero e un sapore sugoso: vapora azzurrino./Tengon anche la grappa, colore dell'acqua.// E’ venuto un momento che tutto si ferma /e matura. Le piante lontano stan chete: /sono fatte più scure. Nascondono frutti /che a una scossa cadrebbero. Le nuvole sparse /hanno polpe mature. Lontano, sui corsi, /ogni casa matura al tepore del cielo.//Non si vede a quest'ora che donne. Le donne non fumano /e non bevono, sanno soltanto fermarsi nel sole/e riceverlo tiepido addosso, come fossero frutta./L'aria, cruda di nebbia, si beve a sorsate/come grappa, ogni cosa vi esala un sapore./Anche l'acqua del fiume ha bevuto le rive/e le macera al fondo, nel cielo. Le strade /sono come le donne, maturano ferme.//A quest'ora ciascuno dovrebbe fermarsi /per la strada e guardare come tutto maturi./C'è persino una brezza, che non smuove le nubi,/ma che basta a dirigere il fumo azzurrino /senza romperlo: è un nuovo sapore che passa./E il tabacco va intinto di grappa. È cosí che le donne /non saranno le sole a godere il mattino.


Cesare Pavese (San Stefano Belbo, 1908- Turín, 1950), Trabajar cansa / Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Traducción: Jorge Aulicino. Griselda García Editora, Ediciones Del Dock, Cartografías. Buenos Aires. 2018.

Reseña de Pablo Dema sobre Bouquet Garní + SPAM






RESEÑA. Bouquet garní‭ ‬-‭ ‬Spam,‭ ‬de Griselda García.‭ ‬Ediciones La carta de Oliver,‭ ‬2017,‭ ‬52‭ ‬páginas.

Hace casi un siglo que alguien tuvo por primera vez la ocurrencia de presentar como obras de arte objetos de la vida cotidiana.‭ ‬Y junto a esas obras de arte‭ «‬encontradas‭» ‬y‭ «‬listas‭» ‬para ser exhibidas con la firma del artista se presentaron otras que eran,‭ ‬estas sí,‭ ‬obras de arte muy famosas‭ (‬la Gioconda por ejemplo‭)‬,‭ ‬pero reproducidas mecánicamente e intervenidas o retocadas.‭ ‬Las polémicas y el desconcierto inicial que produjeron esos gestos inspiraron,‭ ‬con infinitas variantes,‭ ‬a los artistas pop y devinieron procedimientos artísticos que todavía hoy mantienen su potencia y sirven como claves de lectura.‭ 
El nuevo libro de Griselda García presenta,‭ ‬por un lado,‭ ‬algunos textos‭ «‬ya listos‭» ‬de los tantos que circulan en la vida cotidiana y los transforma en artefactos poéticos.‭ ‬Más precisamente,‭ ‬en la segunda parte de libro‭ (‬titulada‭ «‬Spam‭») ‬GG parte de e-mails‭ «‬no deseados‭» ‬que descontextualiza y recontextualiza en un ámbito poético.‭ ‬Esos textos que la computadora etiqueta como basura y quita de la vista del usuario son propagandas de remedios que prometen efectos mágicos‭ (‬de‭ ‬Viagra‭ ‬por ejemplo,‭ ‬devenido en‭ ‬el poema‭ «‬La performance inolvidable‭»)‬,‭ ‬electrodomésticos increíbles‭ (‬una sopladora/aspiradora en el poema‭ «‬Nunca antes en su vida imaginó‭»)‬,‭ ‬extraños mensajes sobre transacciones bancarias pendientes‭ (el caso d‬el poema‭ «‬Toca a mi secretaria‭»)‬,‭ ‬mensajes de personas necesitadas de afecto‭ (‬como en‭ «‬Hola Mi Querido‭» ‬y‭ «‬Llámame pa‭'‬ atrás‭»)‬,‭ ‬cadenas de oraciones‭ («‬Luz satelital‭») ‬o advertencias sobre inminentes desgracias‭ (‬el poema‭ «‬Dudo un atisbo remoto de orden‭» )‬.‭ ‬El retoque que hace la autora es titular los textos con una frase del propio mensaje y versificarlos.‭ ‬Estas operaciones,‭ ‬más la recontextualización,‭ ‬producen un efecto estético singular:‭ ‬por un lado intensifican la atención,‭ ‬ya que a los‭ ‬mensajes‭ ‬spam no se los lee o a lo sumo se les echa una mirada superficial‭; ‬por otra parte los cortes de las frases‭ (‬la aparición del verso‭) ‬acentúan las particularidades idiomáticos de los‭ ‬spam,‭ ‬muchas veces escritos por usuarios extranjeros que tienen un manejo muy rudimentario del idioma‭ ‬o traducidos del inglés automáticamente.‭ ‬El‭ ‬efecto inicial‭ ‬es la comicidad y,‭ ‬como efecto secundario,‭ ‬un extrañamiento que les da a los textos un aire de ruina,‭ ‬como si fueran testimonios de una civilización que oscila entre la locura y la desesperación.‭

Si‭ «‬Spam‭» ‬remite al reciclado de textos basura y tiene como inspiración‭ ‬a‭ ‬la figura de Andy Warhol,‭ ‬la primera parte del libro,‭ «‬Bouquet Garní‭»‬,‭ ‬explota un procedimiento que se parece más a las intervenciones insolentes sobre una gran obra al estilo Marcel Duchamp.‭ ‬El‭ «‬bouquet garní‭»‬,‭ ‬nos informa la autora,‭ ‬es un atado o ramillete de hierbas aromáticas que saboriza comidas cocidas en caldo.‭ ‬El ramillete‭ ‬lírico‭ ‬que nos presenta incluye poemas de T.S.‭ ‬Eliot,‭ ‬Pavese,‭ ‬Idea Vilariño,‭ ‬Edgar Bayley,‭ ‬Emily Dickinson,‭ ‬Raúl Gómez Jattin,‭ ‬H.‭ ‬Viel Temperley,‭ ‬Sylvia Plath,‭ ‬Ungaretti,‭ ‬Pessoa,‭ ‬Cavafis,‭ ‬Susana Thénon y Alejandra Pizarnik.‭ ‬En general,‭ ‬GG respeta la estructura,‭ ‬la extensión,‭ ‬la sintaxis y la‭ «‬respiración‭» ‬del poema de base,‭ ‬pero introduce sutiles pero definitivas torsiones.‭ ‬Si hubiera que arriesgar un nombre para el gesto predominante,‭ ‬diría que lo que hace la autora es reorientar positivamente el trasfondo afectivo y existencial de los textos fuente.‭ ‬Por ejemplo,‭ ‬un verso del poema de Bayley que menta varias veces la‭ «‬riqueza abandonada‭»‬,‭ ‬en el poema de GG se transfigura así:‭ «‬nunca terminará es infinita esta riqueza encontrada‭»‬.‭ ‬El poema de desamor de Idea Vilariño‭ «‬Ya no‭» ‬se transforma en la versión de GG en‭ «‬Ahora sí‭»‬,‭ ‬y si bien se cuenta lo mismo la amargura se trueca en gratitud:‭ «‬sabrás qué fuiste a mi lado,‭ ‬qué fui para ti/‭ ‬cómo disfrutamos querernos,‭ ‬esperarnos,‭ ‬estar‭»‬.‭ 
Otros poemas como‭ «‬Vino a escribir‭» (‬reversión de‭ «‬Vino a leer‭»‬,‭ ‬de Cavafis‭) ‬o‭ «‬Pensamientos de GG‭» (‬reescritura de‭ «‬Pensieri di Deola‭» ‬de Pavese‭ ) ‬no revierten un trasfondo afectivo ni cambian,‭ ‬como los demás,‭ ‬pesimismo y amargura por gratitud y vitalidad,‭ ‬sino que operan como máscaras amadas para esbozar un autorretrato gozoso.‭ ‬La celebración de la independencia en el texto de Pavese y la vivencia erótica en el de Cavafis se mantienen intactas en las versiones de GG,‭ ‬como si la autora expresara la necesidad de contarnos cuánta felicidad le da verse reflejada en personajes aparentemente distantes.‭ 
La alusión a Luis Alberto Spinetta al final de la nota inicial invita a pensar estos poemas como versiones y como‭ «‬arreglos‭»‬,‭ ‬en el sentido musical del término.‭ ‬Y así como‭ «‬El arriero va‭» ‬de Yupanqui‭ ‬ya‭ ‬es uno de los mejores temas de‭ «‬Divididos‭», «‬Panadería‭» (‬de GG,‭ ‬basado en el magnífico‭ «‬Tabaquería‭» ‬de Fernando Pessoa‭) ‬es un texto en el que la autora muestra todo el esplendor de su faz poética y la nitidez de su voz única.‭

Pablo Dema

Gabriela Schuhmacher | la saña que urde el amor y su digestión



Gabriela Schuhmacher | la saña que urde el amor y su digestión


Blatta orientalis
(Cucaracha)

Entre mudas que nos limitan
crecemos en lo bajo de las cocinas,
¿quién no presiente, una vez
en la vida, el crujir de un cuerpo
donde se cuece el arroz?
Aprendimos que la saciedad
es una carrera oscura contra
techo y paredes. Vamos,
siempre vamos donde hay algo
de más, sin ignorar que un acto reflejo
abre el reservorio de la blandura.
En noches de sudor, clamamos:
¡Sí, todas las mesas están llenas
de vómitos, no queda
espacio limpio! Pero
pasa el verano y nadie percibe
la tarea cumplida, ni tras el vidrio
que nos conserva
alguien presiente que masticamos
la sustancia blanca que infecta
a los vivientes.



Mantis religiosa
(Mamboretá)

Con un rezo damos muerte
lenta a moscas en vuelo
o colibríes. Dos horas de gracia
no valen una equívoca
festividad. Sin mímesis
afirmamos la saña que urde
el amor y su digestión: impuros
ha vomitado esta tierra
como la hembra que masticó
los desperdicios del éxtasis
en la procreación.



Gabriela Schuhmacher (Santa Fe), Puros e impuros / Extensos óleos. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2018.

Club de lectura | El guardián entre el centeno




Club de lectura

✔️¿Qué es un club de lectura?
Un club de lectura es un grupo de personas que se encuentran a pasar un tiempo agradable hablando de libros en un ambiente cálido. Es una forma de conocer autores nuevos e intercambiar opiniones con otros participantes, además de disfrutar del placer de compartir lo que nos gusta.

✔️¿Cómo funciona?
Cada uno lee el libro propuesto y luego ponemos una fecha para comentarlo. Ese día sólo leeremos ciertos pasajes para destacar o señalar alguna cuestión. Es recomendable la participación activa de cada uno, pero son bienvenidos quienes deseen acompañar en silencio.

✔️¿Qué se lee?
Vamos a leer novelas breves y cuentos.

✔️¿Dónde se reúnen?
En Flores, a una cuadra de estación Carabobo subte A, Ciudad de Buenos Aires.

En el segundo encuentro (sábado 8/9 a las 17) leeremos El guardián entre el centeno, novela de J.D. Salinger. Reserva de vacante con compromiso de asistencia. +549 115 723 2277

Dylan Thomas | Si los faroles brillaran...



Dylan Thomas | Si los faroles brillaran...
[traducción: Griselda García]


Si los faroles brillaran, el rostro santo 
se marchitaría, 
preso en un octógono de luz inusual, 
y todos los muchachos del amor
se cuidarían de caer en desgracia.
En su oscuridad privada los rasgos
están hechos de carne, pero llega el falso día
y de los labios de ella caen los pigmentos,
las vendas de la momia muestran un pecho antiguo.

Me enseñaron a pensar con el corazón,
pero el corazón, como la cabeza, guía impotente;
me dijeron que piense con el pulso
pero, cuando se acelera, cambia el ritmo de la acción
hasta que el campo y los tejados se nivelan
me muevo tan rápido por desafiar al tiempo, el calmo caballero
cuyas barbas se agitan en el viento egipcio.

He oído muchos años de consejos
y tantos años deberían traer algún cambio.

La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque
aún no ha tocado el suelo.


Should lanterns shine, the holy face,
Caught in an octagon of unaccustomed light,
Would wither up, an any boy of love
Look twice before he fell from grace.
The features in their private dark
Are formed of flesh, but let the false day come
And from her lips the faded pigments fall,
The mummy cloths expose an ancient breast.
I have been told to reason by the heart,
But heart, like head, leads helplessly;
I have been told to reason by the pulse,
And, when it quickens, alter the actions’ pace
Till field and roof lie level and the same
So fast I move defying time, the quiet gentleman
Whose beard wags in Egyptian wind.
I have heard many years of telling,
And many years should see some change.
The ball I threw while playing in the park
Has not yet reached the ground.


Dylan Thomas (Gales, 1914 - Nueva York, 1953). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente.

Sharon Olds | El conocer




Sharon Olds | El conocer


Después, cuando ya dormimos
el coma del paraíso y nos despertamos,
nos quedamos un rato largo
mirándonos.
No sé qué verá él, pero yo veo
unos ojos de ternura insuperable
y calma, una calma como la dignidad
de la materia. Amo el mar abierto
azul-verde-gris de su iris, amo
su curva contra lo blanco,
la curva que al mirarla me hace
acabar, cuando está casi quieto, muy hondo
dentro de mí. Nunca vi una curva
como esa, salvo la de la tierra desde el espacio
exterior. Yo no sé de dónde
sacó esa amabilidad sin soberbia,
casi sin ego, y a pesar de eso eligió
a una mujer entre todas.
Conociéndolo, conozco
la pureza del animal
que se aparea de por vida. A veces sonríe
apenas, pero más que nada me mira mirarlo,
con el rostro entero iluminado. Amo ver
cómo cambia cuando lloro – no hay inquietud,
ni pena, ni reflejo más serio. Si estamos
boca arriba, acostados uno al lado del otro,
cara a cara, puedo oír una lágrima de mi párpado inferior
golpear contra la sábana, como si fuese
uno de los primeros días sobre la tierra
y después las del párpado superior
se enlazan y bajan por las pestañas
como la aparición del cultivo y la irrigación
en un pueblo que ya no es nómade.
Tengo tanta suerte de poder conocerlo.
La única forma de conocerlo es ésta.
Yo soy la única que lo conoce.
Cuando me vuelvo a despertar, todavía me mira,
como si fuera eterno. Dormitamos así
una hora, y poco a poco sé
que aunque estamos saciados, aunque casi no
nos tocamos, este es el éxtasis al que el otro
éxtasis nos llevó – nos adentramos,
más y más profundo, mirada a mirada,
en este lugar más allá de los demás lugares,
más allá del cuerpo mismo, hacemos
el amor


The Knowing

Afterwards, when we have slept, paradise-
comaed and woken, we lie a long time
looking at each other.

I do not know what he sees, but I see
eyes of surpassing tenderness
and calm, a calm like the dignity
of matter. I love the open ocean
blue-grey-green of his iris, I love
the curve of it against the white,
that curve the sight of what has caused me
to come, when he's quite still, deep
inside me. I have never seen a curve
like that, except the earth from outer
space. I don't know where he got
his kindness without self-regard,
almost without self, and yet
he chose one woman, instead of the others.

By knowing him, I get to know
the purity of the animal
which mates for life. Sometimes he is slightly
smiling, but mostly he just gazes at me gazing,
his entire face lit. I love
to see it change if I cry-there is no worry,
no pity, no graver radiance. If we
are on our backs, side by side,
with our faces turned fully to face each other,
I can hear a tear from my lower eye
hit the sheet, as if it is an early day on earth,
and then the upper eye's tears
braid and sluice down through the lower eyebrow
like the invention of farmimg, irrigation, a non-nomadic people.

I am so lucky that I can know him.
This is the only way to know him.
I am the only one who knows him.

When I wake again, he is still looking at me,
as if he is eternal. For an hour
we wake and doze, and slowly I know
that though we are sated, though we are hardly
touching, this is the coming the other
coming brought us to the edge of-we are entering,
deeper and deeper, gaze by gaze,
this place beyond the other places,
beyond the body itself, we are making
love 

Sharon Olds (San Francisco, 1942). Traducción: Sandra Toro.

Charles Bukowski | La ducha



Charles Bukowski | La ducha
[traducción: Griselda García]


nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro está siempre suave y calmo
y ella me lava primero a mí
me pasa jabón por los huevos
los levanta
los aprieta
después me lava la pija:
"ey, ¡esta cosa todavía está dura!"
después, todo el pelo ahí abajo,
la panza, la espalda, el cuello, las piernas
yo sonrío, sonrío, sonrío
y después la lavo a ella
primero la concha, yo
me pongo atrás de ella, mi pija en los cachetes de su culo
con suavidad le enjabono los pelos de la concha
le lavo ahí con movimientos suaves
quizás me demoro más de lo necesario
después detrás de las piernas, el culo
la espalda, el cuello, la doy vuelta, la beso
le enjabono los pechos y la panza, el cuello
las piernas por delante, los tobillos, los pies
y después la concha, una vez más, para la suerte
otro beso, y ella sale primero
se seca, a veces canta mientras yo me quedo adentro
pongo el agua más caliente
siento los buenos tiempos del milagro amoroso
después salgo
por lo general es media tarde y todo está tranquilo
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué más
podríamos hacer
pero el estar juntos lo resuelve todo
porque mientras eso esté resuelto
en la historia de una mujer y
un hombre, es diferente para cada uno
para mí es tan espléndido como para traer
los recuerdos del dolor y la derrota y la desdicha:
cuando te lo lleves
hacelo lenta y suavemente
hacelo como si me estuviera muriendo en sueños en lugar de en
vida, amén


The Shower

we like to shower afterwards
(I like the water hotter than she)
and her face is always soft and peaceful
and she’ll watch me first
spread the soap over my balls
lift the balls
squeeze them,
then wash the cock:
“hey, this thing is still hard!”
then get all the hair down there,-
the belly, the back, the neck, the legs,
I grin grin grin,
and then I wash her. . .
first the cunt, I
stand behind her, my cock in the cheeks of her ass
I gently soap up the cunt hairs,
wash there with a soothing motion,
I linger perhaps longer than necessary,
then I get the backs of the legs, the ass,
the back, the neck, I turn her, kiss her,
soap up the breasts, get them and the belly, the neck,
the fronts of the legs, the ankles, the feet,
and then the cunt, once more, for luck. . .
another kiss, and she gets out first,
toweling, sometimes singing while I stay in
turn the water on hotter
feeling the good times of love’s miracle
I then get out. . .
it is usually mid-afternoon and quiet,
and getting dressed we talk about what else
there might be to do,
but being together solves most of it
for as long as those things stay solved
in the history of women and
man, it’s different for each-
for me, it’s splendid enough to remember
past the memories of pain and defeat and unhappiness:
when you take it away
do it slowly and easily
make it as if I were dying in my sleep instead of in
my life, amen.


Charles Bukowski (Andernach, 1920 - Los Ángeles, 1994). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente.

Phillis Wheatley | Sobre ser traída de África a América



Phillis Wheatley | Sobre ser traída de África a América
[traducción: Griselda García]

Fue la gracia la que me trajo desde mi tierra pagana,
le enseñó a mi ignorante alma a entender
que hay un Dios, que hay un Salvador también:
una vez no he buscado ni sabía de la redención.
Algunos ven a nuestra oscura raza con desprecio,
"Su color es de un tinte diabólico".
Recuerden, cristianos, negros, negros como Caín,
podrán ser refinados y unirse al tren angélico.


On Being Brought from Africa to America

'Twas mercy brought me from my Pagan land,
Taught my benighted soul to understand
That there's a God, that there's a Saviour too:
Once I redemption neither sought nor knew.
Some view our sable race with scornful eye,
"Their colour is a diabolic die."
Remember, Christians, Negros, black as Cain,
May be refin'd, and join th' angelic train.

Phillis Wheatley (Senegal, 1753 - Boston 1784). Fue la primera escritora afroamericana en publicar un libro en Estados Unidos. Traducción: Griselda García. 

N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente.

Charles Bukowski | Lo hacés mientras matás moscas



Charles Bukowski | Lo hacés mientras matás moscas

[Traducción: Griselda García]


Bach, dije, tuvo 20 hijos
apostaba a los caballos en el día
cojía a la noche
y tomaba a la mañana
en el medio escribía música

por lo menos eso es lo que le dije
a ella cuando me preguntó:
¿en qué momento
escribís?


Charles Bukowski (Andernach, 1920 - Los Ángeles, 1994). Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa periódicamente.

T.S. Eliot | La canción de amor de J. Alfred Prufrock





T.S. Eliot | La canción de amor de J. Alfred Prufrock
[Traducción: Griselda García]

S’io credesse che mia riaposta fosse 
A persona che mai tornasse al mondo, 
Questa fiamma staria senza piu scosse, 
Ma per ciocche giammai di questo fondo 
Non torno vivo alcun, s’ i’ odo il vero. 
Senza, tema o’infamia ti respondo.* 

Vayamos, entonces, vos y yo,
cuando la tarde esté extendida contra el cielo
como un paciente anestesiado en una mesa;
vayamos por ciertas calles semidesiertas,
murmurantes retiros
de noches inquietas en hoteles baratos de una noche
y restaurantes con aserrín y caparazones de ostras;
calles que siguen como una discusión tediosa,
con intención insidiosa
de llevarnos a una pregunta abrumadora…
Ay, no preguntes “¿Qué es?”
Vayamos a hacer nuestra visita.

En el salón las mujeres van y vienen
hablando de Miguel Ángel.

La niebla amarilla que frota el lomo contra las vidrieras,
el humo amarillo que frota el hocico contra las vidrieras
pasó la lengua por los rincones de la tarde,
se demoró en los charcos de los desagües,
dejó que le cayera sobre la espalda el hollín de las chimeneas,
se deslizó por la terraza, dio un salto súbito,
y, al ver que era una noche suave de octubre,
se enroscó una vez alrededor de la casa y se quedó dormido.

Y sin duda habrá tiempo
para el humo amarillo que se desliza por la calle
frotando el lomo contra las vidrieras;
habrá tiempo, habrá tiempo
de preparar una cara para encontrar las caras que encontremos;
habrá tiempo de asesinar y de crear,
y tiempo para todos los trabajos y los días de las manos
que levantan y dejan caer una pregunta sobre tu plato:
tiempo para vos y tiempo para mí;
y tiempo aún para cien indecisiones
y para cien visiones y revisiones
antes de tomar té y tostadas.

En el salón las mujeres van y vienen
hablando de Miguel Ángel.

Y sin duda habrá tiempo
para preguntarse: “¿Me atrevo?” y “¿Me atrevo?”
tiempo para volverse y bajar la escalera
con un punto calvo en mitad de mi pelo —
(dirán: “¡Cómo se le cae el pelo!”)
mi traje mañanero, el cuello trepado hasta el mentón,
mi corbata rica y modesta, pero asegurada por un simple alfiler —
(dirán: “¡Pero qué brazos y piernas delgados!”)
¿Me atrevo
a perturbar al universo?
En un minuto hay tiempo
para decisiones y revisiones que un minuto revertirá.

Porque ya lo he conocido todo, lo he conocido todo:
he conocido los anocheceres, las mañanas, las tardes,
he medido mi vida con cucharitas de café;
conozco las voces que mueren con un tono que muere
bajo la música que llega de un cuarto alejado.
Así que ¿cómo presumir?

Y ya he conocido los ojos, los he conocido a todos –
los ojos que nos clavan con una frase formulada,
y cuando yo esté formulado, clavado en un alfiler,
cuando esté clavado y retorciéndome en la pared,
¿cómo empezaría entonces
a escupir todas las colillas de mis días y mis modos?
¿Y cómo presumir?

Y ya he conocido los brazos, los he conocido a todos–
brazos con pulseras o blancos y desnudos
(pero, bajo la lámpara, ¡cubiertos de claro vello castaño!).
¿Es el perfume de un vestido
lo que me hace divagar así?
Brazos que descansan sobre una mesa o se envuelven en un chal.
Y entonces ¿cómo presumir?
¿Y cómo comenzar?

¿Diré que he recorrido calles angostas al atardecer
y visto el humo que sale de las pipas
de hombres solitarios en mangas de camisa, asomados a las ventanas?

Debería haber sido un par de pinzas dentadas
huyendo por el fondo de mares silenciosos.

¡Y la tarde, la noche, duerme tan apacible!
Alisada por largos dedos,
dormida… cansada… o se hace la enferma
tendida en el suelo, aquí, al lado de nosotros dos.
¿Tendré, después del té y las tortas y los helados,
el coraje de forzar el momento hasta su crisis?

Pero aunque he llorado y ayunado, llorado y rezado,
aunque he visto que traían mi cabeza (ya levemente calva) sobre una bandeja,
no soy profeta –y esto no importa mucho;
he visto vacilar el momento de mi grandeza
y he visto al eterno Lacayo sostener mi abrigo y reír con disimulo,
y, en resumen, tuve miedo.

Y hubiera valido la pena, después de todo,
después de las tazas, la mermelada, el té,
entre la porcelana, entre algo de charla tuya y mía,
hubiera valido la pena

dar un mordisco al asunto con una sonrisa,
hacer una bola del universo
para llevarlo rodando hacia una pregunta abrumadora,

y decir: –“Soy Lázaro, vuelto de entre los muertos,
vuelto para contarlo todo, les diré todo”–
si alguien, descansando sobre un almohadón su cabeza,
hubiera dicho: “No es eso a lo que me refería, de ningún modo,
no es eso, de ningún modo”.


¿Y hubiera valido la pena, después de todo,
hubiera valido la pena,
después de los atardeceres y los patios y las calles regadas,
después de las novelas, de las tazas de té, después de las faldas que se arrastran por el piso–
y esto, y tanto más?–
¡Es imposible decir justo lo que quiero decir!
Pero, si una linterna mágica hubiera proyectado mis nervios en un diseño sobre la pantalla:

hubiera valido la pena
si alguien, descansando sobre un almohadón o sacándose un chal
volviéndose hacia la ventana hubiera dicho:
“No es eso a lo que me refería, de ningún modo,
no es eso, de ningún modo”.

¡No! No soy el príncipe Hamlet ni estaba destinado a serlo;
soy un noble sirviente, alguien que sirve
para contribuir al progreso, iniciar una escena o dos,
aconsejar al príncipe; sin duda, una herramienta fácil,
deferente, contento de ser útil,

político, cauto y meticuloso;
lleno de frases altisonantes, pero un poquito obtuso;
a veces, por cierto, casi ridículo–
a veces, casi, el Bufón.

Envejezco... Envejezco...
Usaré enrollado el ruedo del pantalón.

¿Me parto el pelo en la parte de atrás? ¿Me atrevo a comer un durazno?
Usaré pantalones blancos de franela y caminaré por la playa.
He oído a las sirenas cantándose una a otra.

No creo que cantaran para mí.

Las he visto cabalgar hacia el mar sobre las olas,
peinando el pelo blanco de las olas revueltas
cuando el viento sopla el agua blanca y negra.
Nos hemos demorado en las cámaras del mar
junto a muchachas marinas coronadas de algas rojas y marrones
hasta que nos despiertan voces humanas, y nos ahogamos.


*Canto XXVII (61–66) de la Divina Comedia, de Dante Alighieri. Traducción de autor desconocido: "Si creyera que mi respuesta fuese hecha/ a una persona que pudiera retornar al mundo,/ esta lengua estaría muy quieta./ Pero como no es posible que persona alguna abandone este pozo/ al menos no viva, diré la verdad,/ contesto sin miedo ni mentiras". 



The Love Song of J. Alfred Prufrock

S’io credesse che mia risposta fosse
A persona che mai tornasse al mondo,
Questa fiamma staria senza piu scosse.
Ma percioche giammai di questo fondo
Non torno vivo alcun, s’i’odo il vero,
Senza tema d’infamia ti rispondo. 

Let us go then, you and I,
When the evening is spread out against the sky
Like a patient etherized upon a table;
Let us go, through certain half-deserted streets,
The muttering retreats
Of restless nights in one-night cheap hotels
And sawdust restaurants with oyster-shells:
Streets that follow like a tedious argument
Of insidious intent
To lead you to an overwhelming question ...
Oh, do not ask, “What is it?”
Let us go and make our visit.


In the room the women come and go
Talking of Michelangelo.

The yellow fog that rubs its back upon the window-panes,
The yellow smoke that rubs its muzzle on the window-panes,
Licked its tongue into the corners of the evening,
Lingered upon the pools that stand in drains,
Let fall upon its back the soot that falls from chimneys,
Slipped by the terrace, made a sudden leap,
And seeing that it was a soft October night,
Curled once about the house, and fell asleep.

And indeed there will be time
For the yellow smoke that slides along the street,
Rubbing its back upon the window-panes;
There will be time, there will be time
To prepare a face to meet the faces that you meet;
There will be time to murder and create,
And time for all the works and days of hands
That lift and drop a question on your plate;
Time for you and time for me,
And time yet for a hundred indecisions,
And for a hundred visions and revisions,
Before the taking of a toast and tea.

In the room the women come and go
Talking of Michelangelo.

And indeed there will be time
To wonder, “Do I dare?” and, “Do I dare?”
Time to turn back and descend the stair,
With a bald spot in the middle of my hair —
(They will say: “How his hair is growing thin!”)
My morning coat, my collar mounting firmly to the chin,
My necktie rich and modest, but asserted by a simple pin —
(They will say: “But how his arms and legs are thin!”)
Do I dare
Disturb the universe?
In a minute there is time
For decisions and revisions which a minute will reverse.

For I have known them all already, known them all:
Have known the evenings, mornings, afternoons,
I have measured out my life with coffee spoons;
I know the voices dying with a dying fall
Beneath the music from a farther room.
So how should I presume?

And I have known the eyes already, known them all—
The eyes that fix you in a formulated phrase,
And when I am formulated, sprawling on a pin,
When I am pinned and wriggling on the wall,
Then how should I begin
To spit out all the butt-ends of my days and ways?
And how should I presume?

And I have known the arms already, known them all—
Arms that are braceleted and white and bare
(But in the lamplight, downed with light brown hair!)
Is it perfume from a dress
That makes me so digress?
Arms that lie along a table, or wrap about a shawl.
And should I then presume?
And how should I begin?

Shall I say, I have gone at dusk through narrow streets
And watched the smoke that rises from the pipes
Of lonely men in shirt-sleeves, leaning out of windows? ...

I should have been a pair of ragged claws
Scuttling across the floors of silent seas.

And the afternoon, the evening, sleeps so peacefully!
Smoothed by long fingers,
Asleep ... tired ... or it malingers,
Stretched on the floor, here beside you and me.
Should I, after tea and cakes and ices,
Have the strength to force the moment to its crisis?
But though I have wept and fasted, wept and prayed,
Though I have seen my head (grown slightly bald) brought in upon a platter,
I am no prophet — and here’s no great matter;
I have seen the moment of my greatness flicker,
And I have seen the eternal Footman hold my coat, and snicker,
And in short, I was afraid.

And would it have been worth it, after all,
After the cups, the marmalade, the tea,
Among the porcelain, among some talk of you and me,
Would it have been worth while,
To have bitten off the matter with a smile,
To have squeezed the universe into a ball
To roll it towards some overwhelming question,
To say: “I am Lazarus, come from the dead,
Come back to tell you all, I shall tell you all”—
If one, settling a pillow by her head
Should say: “That is not what I meant at all;
That is not it, at all.”

And would it have been worth it, after all,
Would it have been worth while,
After the sunsets and the dooryards and the sprinkled streets,
After the novels, after the teacups, after the skirts that trail along the floor—
And this, and so much more?—
It is impossible to say just what I mean!
But as if a magic lantern threw the nerves in patterns on a screen:
Would it have been worth while
If one, settling a pillow or throwing off a shawl,
And turning toward the window, should say:
“That is not it at all,
That is not what I meant, at all.”

No! I am not Prince Hamlet, nor was meant to be;
Am an attendant lord, one that will do
To swell a progress, start a scene or two,
Advise the prince; no doubt, an easy tool,
Deferential, glad to be of use,
Politic, cautious, and meticulous;
Full of high sentence, but a bit obtuse;
At times, indeed, almost ridiculous—
Almost, at times, the Fool.

I grow old ... I grow old ...
I shall wear the bottoms of my trousers rolled.

Shall I part my hair behind? Do I dare to eat a peach?
I shall wear white flannel trousers, and walk upon the beach.
I have heard the mermaids singing, each to each.

I do not think that they will sing to me.

I have seen them riding seaward on the waves
Combing the white hair of the waves blown back
When the wind blows the water white and black.
We have lingered in the chambers of the sea
By sea-girls wreathed with seaweed red and brown
Till human voices wake us, and we drown.

T.S. Eliot (Saint Louis, 1888 - Londres, 1965). Tomado de: Poetry Foundation. Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción puede variar de aquí a un tiempo. Vuelva pronto.

Club de lectura | Seda




Club de lectura

✔️¿Qué es un club de lectura?
Un club de lectura es un grupo de personas que se encuentran a pasar un tiempo agradable hablando de libros en un ambiente cálido. Es una forma de conocer autores nuevos e intercambiar opiniones con otros participantes, además de disfrutar del placer de compartir lo que nos gusta.

✔️¿Cómo funciona?
Cada uno lee el libro propuesto y luego ponemos una fecha para comentarlo. Ese día sólo leeremos ciertos pasajes para destacar o señalar alguna cuestión. Es recomendable la participación activa de cada uno, pero son bienvenidos quienes deseen acompañar en silencio.

✔️¿Qué se lee?
Vamos a leer novelas breves o cuentos (se aceptan sugerencias).

✔️¿Dónde se reúnen?
En Flores, a una cuadra de estación Carabobo subte A, Ciudad de Buenos Aires.

✔️¿Hay versión on line?
Sí, ese día será posible conectarse vía Skype.

En el primer encuentro leeremos Seda, la maravillosa novela de Alessandro Baricco. Reserva de vacante con compromiso de asistencia. Actividad gratuita para quienes estén haciendo un taller actualmente.

Robert Gurney | El pozo




Robert Gurney | El pozo

Un día
el burro de un estanciero
cerca de Choele Choel
cayó en un pozo.
Gritaba
lastimosamente
hora tras hora.
El dueño
no sabía qué hacer.
Por fin
se decidió.
El animal era viejo
y de todas formas,
el pozo debía taparse.
No valía la pena
rescatarlo.
Invitó a sus vecinos
a que le ayudaran.
Tomaron sus palas
y empezaron a llenarlo.
El burro se dio cuenta
de lo que pasaba
y rebuznaba
de una manera horrible.
Luego se calmó
lo que causó gran asombro.
Unas paladas más tarde
el estanciero
miró el pozo.
Lo que vio
lo dejó helado.
Con cada palada
que le golpeaba
la espalda
el burro se la quitaba
y daba un paso
hacia arriba.
Después de un rato
pudo salir
y trotar hacia
el río.
La vida es así.
Te amontona basura.
El secreto está
en quitársela
y usarla
como un peldaño.


Robert Gurney


Grupo de estudio 2018 | Poesía





Está abierta la inscripción para un nuevo grupo de estudio de poesía. La dinámica será similar a la de un taller donde, además de analizar los textos de los participantes, investigaremos cuestiones formales en torno a la práctica de la escritura poética. Algunos temas propuestos:

Poesía: crítica y teoría. Las operaciones de inmanencia. Especificidades formales: la construcción del "objeto-poema". El ritmo como principio constructivo del poema. Semántica imaginaria. Detalle, evidenciación y blanco o silencio. Grafía del poema en la página. Poesía y subjetividad: cuerpo, cultura, género. Poesía y mercado. Cómo la traducción evidencia la forma: Walt Whitman | T.S. Eliot | Emily Dickinson | Anne Sexton | Sylvia Plath. Poetas argentinos: Juana Bignozzi | Mario Trejo | Juan Manuel Inchauspe | Estela Figueroa | Javier Adúriz | Irene Gruss | Jorge Aulicino | María Teresa Andruetto.

Será los martes a las 18.30 en Flores, a diez cuadras de esa casa de altos estudios que se afana en formarnos, alias Puán. Sí, se enseña poesía en la universidad pública; hay algunos profesores de cuya pasión se puede aprender. Iniciamos el 7 de agosto.

Sharon Olds | Salto del ciervo


Sharon Olds | Salto del ciervo


Me encanta cuando te das vuelta
y te ponés encima mío de noche, tu peso
continuo sobre mí como toneladas de agua, mis
pulmones como una pequeña caja cerrada,
la superficie firme de tus piernas con pelos
abriendo mis piernas, mi corazón crece
hasta convertirse en un guante de box
tenso y violeta y después
a veces me encanta quedarme ahí haciendo
nada, mis poderosos brazos vencidos,
sábanas de seda flotando desde la orilla,
tu hueso púbico una pirámide
punto de apoyo de otro punto
–– radiante piedra angular. Después, en la quietud,
me encanta sentirte crecer y crecer entre
mis piernas como una planta en cámara rápida
de la misma forma en que, en el auditorio, a
oscuras, cerca del principio de nuestras vidas,
encima de nosotros, los enormes tallos y las flores
se abrían en silencio.


Para mi hija

Esa noche va a llegar. En algún lugar alguien va a
penetrarte, su cuerpo cabalgando
bajo tu cuerpo blanco, separando
tu sangre de tu piel, tus oscuros, líquidos
ojos abiertos o cerrados, el sedoso
aterciopelado pelo de tu cabeza fino
como el agua derramada de noche, los delicados
hilos entre tus piernas rizados
como puntadas desprolijas. El centro de tu cuerpo
se va a abrir, como una mujer que rompe la costura
de su pollera para poder correr. Va a pasar,
y cuando pase yo voy a estar exactamente acá
en la cama con tu padre, así como cuando vos aprendiste a leer
ibas y leías en tu habitación
mientras yo leía en la mía, versiones de la misma historia
que varían en la narración, la historia del río.

Sharon Olds (San Francisco, 1942), Salto del ciervo. Traducción: Natalia Leiderman y Patricio Foglia. Buenos Aires. 2016. Descarga gratis aquí.

Sylvia Plath | Papi



Sylvia Plath | Papi

[traducción: Griselda García]


Ya no, ya no me servís
más, zapato negro
en el que he vivido como un pie
por treinta años, pobre y blanca,
animándome apenas a respirar o hacer achís.

Papi, he tenido que matarte.
Te moriste antes de que tuviera tiempo
pesado como mármol, una bolsa llena de Dios,
pálida estatua con un dedo del pie
gris y grande como una foca de Frisco

y una cabeza donde el raro Atlántico
gotea, verde arveja sobre azul,
en las aguas de la bella Nauset.
Solía rezar para recuperarte.
Ach, du.

En la lengua alemana, en el pueblo polaco
pasado por el rodillo
de guerras, guerras, guerras.
Pero el nombre del pueblo es común.
Mi amigo polaco

dice que hay una docena o dos.
Así que nunca pude decir dónde
pusiste tu pie, tu raíz,
nunca pude hablarte.
La lengua se me atoraba en la mandíbula.

Se atoraba en una trampa de alambre de púa.
Ich, ich, ich, ich,
apenas podía hablar.
Creía que todo alemán eras vos.
Y el idioma obsceno

una locomotora, una locomotora
expulsándome como a una judía.
Una judía hacia Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como judía.
Creo que bien podría ser judía.

Ni las nieves del Tirol, ni la cerveza rubia de Viena
son tan puras y verdaderas.
Con mi ancestra gitana y mi rara suerte
y mi mazo de Tarot, y mi mazo de Tarot
puedo ser un poco judía.

Siempre te tuve miedo,
con tu Luftwaffe y tu jerga.
Y tu prolijo mostacho
y tu ojo ario, azul brillante.
Ay, hombre panzer, hombre panzer—

No dios, sino una esvástica
tan negra que ningún cielo podría filtrarse.
Toda mujer adora a un fascista,
la bota en la cara, el bruto,
bruto corazón de un bruto como vos.

Estás junto al pizarrón, papi,
en la foto tuya que tengo,
un hoyo en el mentón en lugar de en el pie,
pero no por eso menos diablo, no,
ni menos el hombre negro que de un mordisco

rompió en dos mi bello corazón rojo.
Tenía diez años cuando te enterraron.
A los veinte traté de morir
para volver, volver, volver a vos.
Creía que incluso los huesos servirían.

Pero me sacaron de la bolsa,
y me unieron con pegamento.
Y después supe qué hacer.
Hice un modelo de vos,
un hombre de negro estilo Mein Kampf

y un amor por el potro de tormento.
Y dije sí, acepto.
Así que papi, por fin se terminó.
El teléfono negro está arrancado de raíz,
las voces ya no pueden meterse como gusanos.

Si he matado a un hombre, he matado a dos—
el vampiro que dijo ser vos
y me chupó la sangre por un año,
siete años, si querés saber.
Papi, ya podés descansar.

Hay una estaca en tu corazón gordo y negro
y a los del pueblo nunca les gustaste.
Están bailando y te pisotean.
Siempre supieron que eras vos.
Papi, papi, hijo de puta, se terminó.



Daddy

You do not do, you do not do
Any more, black shoe
In which I have lived like a foot
For thirty years, poor and white,
Barely daring to breathe or Achoo.

Daddy, I have had to kill you.
You died before I had time——
Marble-heavy, a bag full of God,
Ghastly statue with one gray toe
Big as a Frisco seal

And a head in the freakish Atlantic
Where it pours bean green over blue
In the waters off beautiful Nauset.
I used to pray to recover you.
Ach, du.

In the German tongue, in the Polish town
Scraped flat by the roller
Of wars, wars, wars.
But the name of the town is common.
My Polack friend

Says there are a dozen or two.
So I never could tell where you
Put your foot, your root,
I never could talk to you.
The tongue stuck in my jaw.

It stuck in a barb wire snare.
Ich, ich, ich, ich,
I could hardly speak.
I thought every German was you.
And the language obscene

An engine, an engine
chuffing me off like a Jew.
A Jew to Dachau, Auschwitz, Belsen.
I began to talk like a Jew.
I think I may well be a Jew.

The snows of the Tyrol, the clear beer of Vienna
Are not very pure or true.
With my gipsy ancestress and my weird luck
And my Taroc pack and my Taroc pack
I may be a bit of a Jew.

I have always been scared of you,
With your Luftwaffe, your gobbledygoo.
And your neat mustache
And your Aryan eye, bright blue.
Panzer-man, panzer-man, O You——

Not God but a swastika
So black no sky could squeak through.
Every woman adores a Fascist,
The boot in the face, the brute
Brute heart of a brute like you.

You stand at the blackboard, daddy,
In the picture I have of you,
A cleft in your chin instead of your foot
But no less a devil for that, no not
Any less the black man who

Bit my pretty red heart in two.
I was ten when they buried you.
At twenty I tried to die
And get back, back, back to you.
I thought even the bones would do.

But they pulled me out of the sack,
And they stuck me together with glue.
And then I knew what to do.
I made a model of you,
A man in black with a Meinkampf look

And a love of the rack and the screw.
And I said I do, I do.
So daddy, I’m finally through.
The black telephone’s off at the root,
The voices just can’t worm through.

If I’ve killed one man, I’ve killed two——
The vampire who said he was you
And drank my blood for a year,
Seven years, if you want to know.
Daddy, you can lie back now.

There’s a stake in your fat black heart
And the villagers never liked you.
They are dancing and stamping on you.
They always knew it was you.
Daddy, daddy, you bastard, I’m through.


Sylvia Plath (Boston, 1932 – Londres, 1963), The Collected Poems. HarperCollins. New York. 2008. Traducción: Griselda García.

NB: Esta traducción puede variar de aquí a un tiempo. Vuelva pronto.