Fernando Toledo, Mortal en la noche

F: Camila Toledo



Fernando Toledo, Mortal en la noche


Olympus SP-800UZ


Ella toma su cámara de fotos
y se lanza a retratar el planeta.
Sigue vivo en su mirada el asombro
de toparse con la luz en la esquina,
aunque pocos vean que allí descansa, 
o de robarle a los rostros indómitos
un gesto que tal vez lo diga todo.
Cuando posa, además, es un relámpago
intenso junto a los objetos muertos,
un velo en sí misma de la vejez
que acecha detrás de cada instantánea,
regalo de piedad involuntaria
que simula, con su fe en la belleza,
un mundo que aún puede ser mirado.

Para Camila



Café y Manzanas 3

Giannuzzi y Saer escribieron
Casi al unísono y, supongo, sin conocer
La coincidencia sendos poemas
Que comparten el mismo nombre:
CAFÉ y MANZANAS.

Los tengo ante mis ojos y comparo
La potencia cínica y tristona de Joaquín
Con el ritmo quebrado y fulgurante de JJ
En un alto de mis propios balbuceos.

Me sorprendo ante la duda
Que el sospechoso desorden del mundo
(«Saber quién es quién», dice Giannuzzi;
«En equilibrio sobre lo negro», insiste Saer)
Abre como un pérfido secreto
Al oído de ambos poetas. Yo sólo
Tengo una cesta de manzanas frente a mí
Y el café sin preparar se seca
En su bolsa mal cerrada. Estoy
Parado sobre el mismo filo, pero ya
Oscuro y lleno de gusanos,

Sin nada por morder o por tragar.


Fernando Toledo (San Martín, Mendoza, 1974), Mortal en la noche. Alción editora. Córdoba. 2013.