Michael Schmidt | El estanque



Michael Schmidt | El estanque


No había sauces pero había un estanque
empinado en la orilla donde me sentaba y miraba
más allá de mi reflejo, hacia una luz aparente.


Fui creciendo y en la frescura del otoño
también crecieron las carpas. Verdes entre hierbas,
o doradas o con su vientre plateado hacia arriba.


Durante el verano yacían aturdidas, inertes.
Un niño podría ahogarse en un estanque así, escuché.
Observando, ahí, por un momento fui un niño.


Un verano hizo calor durante días y días
La piel verde se extendió sobre el agua, las hierbas acuáticas
irrumpieron en la superficie, y por último el lecho



comenzó a secarse. La poca humedad que quedaba
estaba estancada y los peces latían sin gracia
en el barro, atrapados como aves sin alas.


No hubo más reflejos: caminé entre
esos peces enormes que una vez llamaron mi atención
y los vi respirar profundo, y los vi

apresurar sus cuerpos bajo las hierbas marchitas
y morirse. Del aire circundante bajaban
pájaros indiferentes, buscando comida. 

Muy tarde llegó la lluvia, y vi mi cara
de nuevo en el agua, ondeada por la brisa
o, en días calmos, plena y mirando hacia lo profundo


donde las plantas acuáticas renacieron,
pero con otra luz ahora literal y sin vida.
En un estanque así un niño podría ahogarse.

The Pond
There were no willows but there was a pond/ Steep at the edges where I sat and stared/ Past my reflection, deep into seeming light.// As I grew older, so the carp grew large,/ Green among weed or gold, or turned/ A silver belly up; in autumn brisk,// While in the summer they lay stunned, inert./ A child might drown in such a pond, I heard./ Watching there, for a time I was a child.// One summer it was hot for days and days./ Green skin spread on the water, water-weed/ Broke through the surface, and at last the bed// Began to parch, what little damp remained/ Was stagnant and then mud in which the fish/ Pulsed gracelessly, snared like wingless birds.// No more reflections then: I walked among/ The large fish that for years had drawn my eye/ And saw them take the air to heart, and how/ They urged their bodies under the wilted weeds// And died. Incurious birds/ Dropped from the air among them, finding food.// Too late the rain came, and I saw my face/ Again on water, rippled by a breeze/ Or on calm days whole and staring deep// Where water-weed revived but wore a light// Now literal and creatureless./ In such a pond a child might drown.


Michael Schmidt (México, 1947). Traducción: Ivanna Colonna Olsen