Entrevista GG por Sigfrido Quiróz





Griselda García, Buenos Aires (1979)

Publicó los libros de poesía Alucinaciones en la alfalfa (2000), El arte de caer (2001), La ruta de las arañas (Ediciones del Dock, 2005) y El ojo del que mira (La Carta de Oliver, 2009). Co-dirigió la editorial de poesía La Carta de Oliver. Fue secretaria de redacción de la revista de poesía La Guacha. En la actualidad se dedica al dictado de talleres literarios de escritura creativa, narrativa y poesía. En el taller de clínica de obra ayuda a otros escritores a armar y ordenar el material para publicar sus libros. Lleva traducida gran parte de la obra de la escritora ANNE SEXTON. Su libro Alucinaciones en la alfalfa ha sido traducido y publicado al inglés por la editorial canadiense Wolsak and Wynn.








No soy original si digo que la femineidad impregna tu obra, algo que en realidad no es tan común en esta época de cierto intelectualismo literario. ¿Esto forma parte de una estrategia que te planteás al escribir, usándolo como vehículo de un mensaje? ¿No pensás que podría ser una concesión?
No me doy cuenta de que la femineidad impregna mi obra. Esa mirada está construida por el lector, a quien agradezco porque de alguna manera me aviva: "estás hablando de esto". Busco hablarle a un lector con mis textos y a su vez necesito que él me hable a mí. Cuando eso ocurre el efecto es de sorpresa, de encuentro y de celebración. Gracias a esas lecturas me doy cuenta de que hay un halo de femineidad. Tal vez sin darme cuenta algunos libros denotan parte de un recorrido junto a la pregunta ¿qué es ser una mujer? 


Estás hablando de un "feedback" con los lectores (y digamos la crítica). Uno piensa que, al menos en parte, la respuesta a las preguntas de un escritor están dadas desde el lugar del lector. ¿Será que en la actualidad se puede reponer la afirmación (que hicieron Hume y Macedonio Fernandez, por citar dos) "ningún hombre sabe quién es" y encontrarle una respuesta aceptable? ¿Crees que es importante para tu obra encontrar una "respuesta"?
Creo que uno escribe para pensar-se y responder-se algunas cosas. El lector completa o da otro tipo de respuesta. Creo que un hombre sabe quién es, lo que no puede es explicarlo. 


¿Qué recordás primero si uno te pregunta acerca de tu infancia?
Cuando era muy chica estaba cagando en una pelela en la terraza de casa. Mi abuela tendía las sábanas recién lavadas al sol. En un descuido suyo tomé mi mierda y pinté las sábanas. No recuerdo el momento sino que lo sé porque lo contaba una tía como una de esas anécdotas avergonzantes que circulan en toda familia.


Ya entonces lo tuyo era ser original. Digamos que parece una metàfora de rebeldia sobre el discurso establecido y hablando de eso, sabemos que no te simpatizan mucho las reuniones de lectura de poemas. ¿ Cómo te parece que se puede difundir poesìa entre la gente ?
Creo que la clave puede estar en el modo de transmitirla. Si alguien te hace entrar a un poema con pasión, con intensidad, vas a tomarle cariño al género. Todo el que se suba un escenario a leer debería practicar antes en su casa, leer en voz alta sus poemas, pedirle ayuda a algún amigo. Las lecturas son aburridas porque muchos no se preocupan por darle tonalidad a la voz, jugar con los matices, los silencios. Las veces que fui a ver poesía performática, de escritores extranjeros de visita en nuestro país, el público quedó helado, no sabían si aplaudir o irse. Es necesario explorar nuevas formas. El pecado mortal en arte es aburrir.


Existe como un mito sobre el "ser poeta". ¿Es real eso? ¿Es el poeta un ser diferente en algún aspecto? ¿Cuál es tu vivencia?
Creo que existe un mito también sobre el ser albañil o secretaria. Como decía Lowry, el deseo de escribir es una enfermedad como cualquier otra. Todos somos diferentes. Escribir también es un trabajo pero mi amigo que es obrero de la construcción no opina lo mismo. Las variantes del mito de "ser poeta" son veleidades burguesas que pocos pueden permitirse.


Escuchándote, uno va descubriendo una versión menos "poética" de los poetas pero también más cercana a la gente. Y la verdad que los poetas empiezan su oficio imitando a otras personas. ¿Hubo alguien en tu infancia que te inspiró? ¿Algún familiar que actuó como modelo?
Lo más cercano a un modelo a seguir fue mi papá, a quien le gustaba mucho leer. Cuando murió, muy joven, leí sus libros para intentar conocerlo más. Todos eran sobre la Segunda Guerra Mundial. Una Navidad escuchaba los tiros afuera, el barrio era peligroso, y yo adentro leyendo esos libros terribles. De él conservo una receta copiada con prolija letra imprenta en una hoja cuadriculada. Es de mousse de chocolate.


En este caso, la biblioteca heredada cumplió, o mejor dicho complementó una función hereditaria. ¿Tu papá marcaba los libros? ¿Vos los marcás?
En general no marco los libros y él tampoco lo hacía. La excepción son algunos con los que trabajo y necesito ubicar con rapidez un dato o párrafo.
Cuando alguien me presta un libro subrayado siento como si entrara en su intimidad; por qué decidió destacar algo y no otra cosa. Esa lectura extra literaria puede transformarse en un fin en sí mismo.


Y hablando de bibliotecas. ¿Cuáles son tus influencias literarias? ¿Cuál es tu contexto literario?
Leo de todo, sin dejar géneros afuera. Lo último que me entusiasmó fue Sandor Marai. Pasados los primeros fulgores del encuentro con un autor nuevo queda esa reposada calma que da la literatura. Volví a sentirme acompañada por un libro, algo que hacía mucho no me pasaba.


Gracias por tu tiempo y para terminar quiero que elijas UNA PALABRA y nos digas POR QUÉ la elegís.
AMOR. Porque es lo que todos necesitamos.




DIJO LA LOBA 


Vos, lobito mío, 
sos una de las crías 
que no alcancé a devorar 
(¿me sacaste el hambre 
o llegaste cuando estaba saciada?) 

Ya sabés erizar el pelaje 
más tarde te enseñaré 
a orientarte en el bosque 
a esperar el momento 
de distracción de la presa 

Vos, lobito mío, 
disfrutá las caricias 
aprendé a ignorar las uñas 

Ahora te nutro 
tu avidez rodea el pezón cargado 
te hartás de dulce de leche 
muerta también seré tu alimento. 

Seremos, en el final 
carne vuelta a la carne.