Juan Noel Mazzadi | (del adentro)






Juan Noel Mazzadi | (del adentro)


Cuáles son dónde parecen
los signos de la depravación, del engaño?…

Será el poro en la piel de la mejilla
el punto débil
que de pronto no resiste más
y desde allí la grieta hasta el abismo
que hay en el corazón?… Será el iris
transparente en cuyo fondo
baten, cuando llega el impensado atardecer
las alas cenagosas un instante, no más,
y se van pero para volver?… O será
una marca diabólica visible
que desde el nacimiento llevamos en la nalga?…

En los oblicuos bosques de la frontera
floraciones en el límite de uno mismo
que las brumas ocultan
quizás cerca crezca el escuálido árbol del Mal
enfermo y quebradizo y sobreviva
para que su única flor que nunca veremos
arome nuestro aire el universo
valerosamente edificado
y el olfato se estremezca
por la incomprensión la emoción el dolor
y el almíbar nefasto
pringue las columnas
el peso de las enredaderas
derrumbe el techo la selva mastique
los cimientos el Mal se aparezca así
como un hedor de caliente volumen o puede

mostrarse fugitivamente
en el cielo del desnudo Tsugaro
como una uña pensativa que casi no atina
a rozar la cuerda, la única,
el nervio al descubierto
oh Mal que me tocas apenas
pero yo soy tu instrumento
oh Mal que me transformas
en sonido frío,
en párpado de hielo.




Juan Noel Mazzadi (1932-1993), El mal. Ediciones Salido. Junín. Buenos Aires. 1982.