Arnaldo Calveyra | Caras



Arnaldo Calveyra | Caras


Está empezando a comprender.

Lee y no lee, acaso los anteojos sean prestados.

Es un niño. Esta mañana, jugando, se fue de boca.

Va a bajar en la próxima estación, le parece que el viaje no fue viaje ni fue nada.

Pestañas casi tristes.

Lejos y cerca. Baila sentada. Puede, lo puede todo. “En el comienzo no era el amor y alguien intentó”.

La alegría de ayer por la tarde todavía está intacta. Andará por ella toda la noche del viaje. No será viaje, será una carta.

Se le murió el hijo no hace mucho. No entiende la muerte.

Lo enterrarán con una lápida con las iniciales de otro.

No comprendo esa cara.

El equipaje es de lujo. Viudo de todo.

Cara de “viajo en segunda pero no porque no pueda pagarme una primera, no había boletos de primera”.

La boca es de alguien que no ha dudado nunca en una lengua extranjera.

Se vistió hace años para este viaje. Ahora fuma para disimular.

Primero, deja pasar los pueblos, luego abre una puerta en el pueblo transcurrido.

Oye un grito, oye que viajamos.

En este vagón lo llevan preso, inventa una escapatoria: “inocente, inocente”…

¿Por qué nos miramos?


Arnaldo Calveyra (
Mansilla, Entre Ríos, 1929), Iguana, iguana. Libros de Tierra Firme. Buenos Aires. 1987.