Entrevista GG por Iván Wielikosielek


Diario Puntal, Villa María, Córdoba, Argentina.

Griselda García: "Lo peor que puede hacer un escritor del interior es querer pertenecer a Capital"

Con sólo 29 años lleva publicados tres poemarios, trabajó en la revista "La Guacha" y tradujo escritoras norteamericanas. Habló de sus textos, de la puja Interior-Capital y de la "tinellización" de la poesía moderna. 


Año 2001. Un siglo cruento acaba de irrumpir en las grandes ciudades y en adelante la miseria planetaria será parte indisoluble del paisaje. En la Buenos Aires globalizada de aquellos días era común ver en una misma vereda a familias enteras de cartoneros plegando desperdicios y a yuppies cerrando transacciones por platinados celulares. A chicos revolviendo desperdicios de un Mc Donalds mientras familias enteras salen de esos mismos shoppings con trajes, paquetes y sonrisas Beverly Hills. A peruanos entregando un "free pass" para un prostíbulo de Retiro a los muchachos que llegan del interior con sus bolsos de pobres buscando trabajo. Y también es común ver a prostitutas quinceañeras con sus "macrós" tomando licuados junto a teenagers del secundario en un mismo bar del centro; ese bar al que asisten los turistas proxenetas y que, con sus propuestas, no hacen otra cosa que arrancar sonrisas adolescentes. 
En ese año 2001, en la mesa de uno de esos bares, una jovencísima poeta de 21 años escribía versos y esa poeta se llamaba (y se llama) Griselda García. Y aunque su voz se fue depurando desde la violencia punk hacia la serenidad zen, sus versos no perdieron, con el paso de los años, ni calidad ni contundencia. 


-Por cierto, no tiene pelos en la lengua para las escenas eróticas ¿Es una marca generacional o es su sello personal?
Pasa como las modelos que se ponen en bolas, se hacen famosas por sus cuerpos y después quieren ser reconocidas por su talento. Te puedo decir que en mis poemas, ese hablar sin vueltas de la sexualidad corresponde a una etapa pasada. Parezco una abuela, pero bueno. Es un tema como cualquier otro, su tratamiento se va agotando y da paso a otros intereses. Como por ejemplo el tejido y la costura… Ja ja ja.


Griselda García publicaba, por aquellas épocas sus primeros tres poemarios: Alucinaciones en la alfalfa (2000), El arte de caer (2001), y La ruta de las arañas (2005), traducía poetas norteamericanas (Anne Sexton, Sylvia Plath) al español y colaboraba en las más importantes revistas de poesía de la Argentina. 


La secretaria de "La Guacha"
-¿Cómo es trabajar en una revista de poesía de un país en donde se lee cada vez menos?
Desde "La Guacha", la idea fue siempre "acercar la poesía a la gente". Esto, lamentablemente al principio, se hizo a costa de bajar el nivel del lenguaje. Pero creo que sirvió para los propósitos de inserción que toda revista desea en sus primeros años de vida. La publicación fue levantando la puntería con el tiempo en aspectos como diseño, poetas entrevistados e ilustraciones. Hoy, "La Guacha" es un referente, en especial por su llegada a casi todo el país. Contribuyó en gran medida a desacartonar la crítica literaria y bajarla del absurdo pedestal en el que muchos siguen colocándola con sus palabritas pretenciosas y citas a filósofos franceses. Eso ya fue. 

-¿Es necesario "chabonizar" la poesía para llegar a la gente? 
No, porque no todas las expresiones artísticas son para todo el mundo. Las personas que se acerquen a determinado lenguaje es porque se sienten atraídas, justamente, por esa propuesta. Es un poco sospechosa la idea de escribir poemas para toooodo el mundo. 


La trabajadora empresarial
-Sin embargo, no era gracias a la escritura de poesía ni de crítica literaria en suplementos nacionales como se ganaba la vida...
Trabajé nueve años en una empresa que no tenía nada que ver con el arte ni la literatura; mucho menos con la poesía. Después de tantas horas de laburo tan alienante, no me quedaban ganas de nada. Entraba todos los días a las 7 de la mañana, y por suerte tenía dos horas hasta que empezaran a llegar otras personas. Esas dos horas me salvaron de la locura. 

-¿Y qué hacía en esas dos horas?
Leía en Internet, mandaba mails, imprimía mis ediciones caseras de libros. Pero en un momento, ese trabajo me empezó a asfixiar. Estaba marchitándome. No escribía. Era una ratita corriendo en su rueda creyendo que el aserrín era el único verde posible. Al no arriesgar, no me elevaba más allá de lo animal. 

-Adivino que fue al psicólogo...
Sí, tengo algunos años de terapia encima (un saludito a mi analista). Además, trabajando de algo horrible, alimentaba esa figura enferma de la poeta torturada. Resulta que en febrero de este año, me empezaron obligar a hacer más tareas. 

-¿Cómo es eso?
Un día, mi jefa me llamó a reunión para presionarme a solas. Todos mis compañeros ya habían cedido. Como yo persistía en mi negativa, ella dijo: "Un soldado va a la guerra y no piensa, mata". Le dejo a cada uno la interpretación de la metáfora. Renuncié a ese laburo un día de sol brillante y cielo turquesa. 

-¿Y cómo le fue?
Desde ese momento, mi vida se expandió y enriqueció. Cuento esto por si a alguien le sirve. Quiero decir que se puede: que cuando uno da el salto, aparece la red. 

-¿Y cómo se gana la vida en este momento?
Estoy llevando adelante un servicio de corrección, traducciones y charlas sobre literatura. Doy un taller de escritura virtual y otro presencial, donde ayudo a poetas a corregir, editar y difundir sus libros. 

-Ya que trabaja ayudando a poetas jóvenes y desconocidos, ¿cómo vio la luz un día esa joven poeta desconocida llamada Griselda García?
Empecé a escribir a los 13 años. Aún recuerdo mi primer poema, oscuro y rabioso. Esa necesidad de shockear de la que hablábamos antes, creo que en un principio está bueno. Hay que hacer ruido. Uno es pendejo y quiere hacer quilombo. No hay que pedir permiso para entrar a la poesía, hay que irrumpir. Pero es cierto que una vez pasados los fuegos artificiales, una busca calentarse con un buen fuego fragante y duradero.


El rock y la ciudad
-En su poesía hay mucha observación social y urbana, algo que no es muy habitual en la escritura femenina ¿Qué peso tiene la ciudad en sus versos?
Soy de ciudad, sí. El campo es lindo un rato. Me encanta salir a caminar y conocer nuevos barrios. A veces camino con un amigo. Es como una danza porque no jode y acompaña bien. Si no, sola. De la observación de la ciudad y sus habitantes van saliendo sensaciones que después se arman en un poema. Para qué racionalizar más, es eso. 

-¿Y el rock? Uno se imagina que muchos de sus poemas podrían ser recopilados en una antología del punk nacional...
Gracias, lo tomo como un elogio. Como muchas personas de mi edad, crecí leyendo los libritos de los CDs y escuchando la Rock´n Pop. También leyendo revistas viejas que canjeaba en Parque Rivadavia y yendo a recitales en sótanos. Algo de todo eso se debe haber filtrado en los textos, seguro. 


Qué escriben las poetas porteñas
-¿Qué están escribiendo en Buenos Aires las mujeres de su generación?
Sólo puedo hablar de lo que me llega a las manos. Me resulta un poco penoso referirme a esto porque puteo mucho cuando leo. Encuentro la poesía de muchas mujeres olvidable. En algunas hay un volver a temáticas tradicionalmente consideradas como "de mujeres" -hijos, hogar- que me provoca fastidio. Esto es muy subjetivo, claramente. Pero en arte, aburrir es un pecado mortal. 

-Como lectora de revistas nacionales ¿qué puede decir de la poesía argentina joven de la actualidad?
Creo que hay una tinellización de la poesía que se observa en muchos chicos y chicas. Yo también pasé por un momento de querer shockear y escandalizar. Son etapas. Después, uno crece. Corrige más. Sabe que del ridículo no se vuelve fácil. Además, si a los 40 escribís como a los 20, algún problema tenés. 

-O hace 20 años que se están teniendo problemas...
Claro... Igual, creo que el problema no es escribir cagadas, sino publicarlas. Escribir, podés escribir todo lo que quieras, pero antes de publicar mostrale tus poemas a alguien cuya opinión literaria respetes. ¡Volvamos, por favor, a la figura de los sabios de la tribu! 

-¿Usted tuvo "sabios de la tribu" a quienes consultar?
Yo tuve varios: Juana Bignozzi, Mario Trejo, Marcos Silber, María Teresa Andruetto, Roberto Malatesta. Y otros que seguro me olvido ("de las listas lo único que se nota son las omisiones", decía Borges).


Baires Town versus el Far West del Interior
-En la eterna disputa Buenos Aires versus Interior ¿quién gana la pelea? 
Si tuviéramos que pensar en un "ganador", sería Buenos Aires, pero… ¿ganador de qué? Esta puja Interior-Capital es histórica y tiene ribetes socioeconómicos cuyos detalles no conozco a fondo. También habría que pensar si la poesía "del interior" nos puede decir algo a nosotros, bichos de ciudad, y al revés. Creo que una de las peores cosas que puede hacer un escritor del interior es querer "pertenecer".

-¿Se refiere a "querer pertenecer" al staff de Capital?
Sí, a eso. No digo que ese escritor no difunda su material y no quiera ser reconocido. Hablo de poner la mirada en Buenos Aires (Capital Federal, mejor dicho) como si fuera la meca del arte y la cultura. Igual, los sueños y objetivos son ultra personales y válidos. Si tu deseo como poeta del interior es que te publique Ñ… buenísimo, es válido. Pero además hay otras cosas.

-Quizás el blog ayude un poco a federalizar la escritura nacional. ¿Encuentra buena poesía en los blogs hoy por hoy?
Hay de todo, como en botica. Hay muchos blogs boludos que no lee nadie, y otros muy buenos que sí contribuyen a hacer conocer nuevos autores, clásicos, contemporáneos, muertos y vivos. Cada vez hay más blogs, flogs, redes sociales, pero cada vez estamos más solos. El día que se corta la luz te querés matar, no tenés más amigos...



Iván Wielikosielek